Y 39 años después, los segundos

©Eloy. 29 de agosto de 1964.
J. C. Sainz de los Terreros (Representante del Duendecillo Bolilla).- A pesar del gran éxito y la amplia repercusión informativa que logró la celebración de los JUEGOS FLORALES de 1915, tal y como narró el duendecillo en su relato del número anterior de esta publicación, no tuvieron continuidad. Sin embargo, 39 años después, en 1964, se volvieron a celebrar en su segunda edición y última por el momento, también con gran éxito y amplia difusión en los medios informativos nacionales.
Como los primeros, fue una iniciativa de la Comisión de Festejos del Ayuntamiento de este Real Sitio, presidido por Don Francisco Santos, que los programó como cierre de las Fiestas Patronales de aquel año.
Y el duendecillo también los presenció, esta vez desde la Torre de la Botica del Monasterio escurialense, tomando nota de todo lo que ocurría. Y como los de 1915, se organizaron contando con la presencia de importantes personalidades del mundo de la cultura, formando parte del Jurado o participando en el acto. También se contó con la valiosa colaboración del Ministerio de Información y Turismo, del de Educación Nacional, de la Diputación Provincial, del Patrimonio Nacional y de la Comunidad Agustiniana.
En las Bases de esta Convocatoria se establecía que las composiciones poéticas no podían superar los cien versos, quedando su metro y estilo a libre decisión de los autores, y el tema versaría sobre El Escorial, en cualquiera de sus aspectos: monumental, histórico, paisajístico, simbólico, etc.
En cuanto a los Premios, se otorgarían los siguientes: un Primer Premio, dotado con 8.000 pesetas y la Flor Natural, símbolo tradicional de los Juegos Florales. Dos Segundos Premios, con 4.000 pesetas y trofeo de Parrilla de Oro, cada uno de ellos. Dos Terceros Premios, con 2.000 pesetas y Parrilla de Plata.
Se mejoraron bastante los premios en metálico, en relación con los establecidos en los primeros Juegos Florales, que oscilaron entre las 100 y las 300 pesetas. También es verdad, que habían trascurrido 39 años.
Se logró constituir un Jurado de gran categoría, formado por grandes escritores y poetas, como Don Guillermo Fernández-Shaw gran gurriato de corazón, Don José López Rubio gran amante de este Real Sitio, que pasó largas temporadas durante más de quince años en la habitación 107 del Hotel Victoria, y Don Saturnino Álvarez Turienzo, Prior del Monasterio.
Como Secretario, en representación del Ayuntamiento, sin voto, actuó Don José María Suárez Campos, además de poeta y escritor, gran gurriato.
El Mantenedor de los Juegos y además Presidente del Jurado, fue Don José García Nieto, gran poeta y escritor, miembro de la Real Academia de la Lengua, Premio Nacional de Literatura en dos ocasiones,1951 y 1957, de Poesía en 1957, Premio Cervantes en 1996, de Periodismo Mariano de Cavia en 1980,y autor de más de treinta obras en prosa y en verso.
Como sucedió en los primeros Juegos Florales, antes de que llegara el gran día, había que llevar a cabo dos importantes elecciones.
La primera, la elección de la Reina de los Juegos y a sus Damas, que formarían parte de la Corte de Amor. En esta ocasión no se mantuvo la tradición de ser el ganador de los Juegos quien la eligiera, sino una Comisión compuesta por representantes del Municipio y de la colonia veraniega. Tras analizar una larga lista de candidatas, se eligió como Reina, a la señorita María Paz Camins Mochales, y Damas de la Corte de Amor a las señoritas Margarita del Campo Cambón, Paloma Andrada Pfeiffer, Esperanza Suárez Martínez, María Martínez Juste, María Elena Rodao Alonso e Isabel de las Alas-Pumariño y Larrañaga.
La segunda y fundamental, la elección de las composiciones ganadoras por el Jurado, que se llevó a cabo por sus miembros, tras largas deliberaciones, pues fueron cerca de cien las presentadas, venidas de toda España.
Y llegó el gran día, el 29 de agosto, el mismo en que se celebraron los primeros Juegos Florales de 1915. El lugar de celebración, el escenario levantado sobre la escalinata del estanque, reflejándose en el agua sus luces y adornos, la fachada meridional del Monasterio totalmente iluminada, y con una gran parrilla flotando. El aspecto era espectacular y mágico.
A las ocho y media de la noche, el cortejo formado por la Reina y sus Damas, acompañadas por el Mantenedor, miembros del Jurado y Alcalde del Real Sitio, en solemne procesión, hicieron su entrada por el Jardín de los Frailes, para luego bajar hasta el escenario, mientras el numeroso público asistente llenaba los laterales del estanque, elegantemente vestidos como se establecía en la invitación como requisito para poder asistir: “Los caballeros deberán vestir de uniforme de gala, smoking o traje oscuro, y las señoras a tenor de lo indicado.” Además, les acompañaban Heraldos portando los emblemas de la fiesta: una lira, símbolo de la poesía, una flor, de los Juegos, un cisne, de la juventud y de la gracia, y el laurel, de la fama y de la gloria.
Previo anuncio del Heraldo, comenzó el acto, con unas breves palabras del Secretario del Jurado, señor Suárez Campos, mencionando los motivos de la fiesta, para a continuación dar lectura a los autores ganadores, entregándoles sus premios la Reina, señorita Camins, y proclamando al gran triunfador de estos segundos Juegos Florales, el poeta Don Juan Van Halen, recibiendo la Flor Natural.
Seguidamente se leyeron las obras premiadas por sus autores. Tras un pequeño intermedio musical, y previo anuncio del Heraldo, tomó la palabra el Mantenedor y Presidente del Jurado, Don José García Nieto, que pronunció un bello discurso, aplaudido largamente por los asistentes.
Sonando la marcha triunfal, la Reina y sus Damas iniciaron la despedida, también entre los aplausos de los asistentes. Como colofón de esta gran fiesta de la poesía, se celebró una cena en el Hotel Felipe II, en honor del Mantenedor, los premiados y miembros del Jurado, presidida por la Reina y sus Damas y autoridades, seguida de baile hasta la madrugada.
Este gran acontecimiento cultural, fue noticia en toda la prensa española. El diario ABC le dedicó su portada del martes uno de septiembre, con una magnífica fotografía del gran gurriato, Eloy Fernández de la Peña. Desde entonces, han pasado sesenta y un años, y no se han vuelto a celebrar.
Este gran evento cultural, se mantiene anualmente en muchas ciudades y poblaciones españolas; Albacete, La Coruña, Barcelona, Gerona, Sevilla… con gran éxito de público y de autores participantes, habiendo superado en algunas de ellas, las cincuenta celebraciones. Incluso se organizan también Juegos Florales Escolares.
El duendecillo Bolilla, que ha disfrutado mucho presenciando las dos ediciones, cree que sería un completo éxito, el que volvieran a celebrarse en este Real Sitio, máxime cuando en él se ha vivido y se vive mucho la poesía, con importantes autores y diversas actividades dedicadas a ella. Hay mucha gente preparada para llevar a cabo los III Juegos Florales, y si tuvieran continuidad, mejor. ¡Ahí lo deja!
Y hablando de vivir la poesía en este Real Sitio: una fotografía del magnífico archivo de “Museo Escorial”, referida a la celebración de la FIESTA DE LA POESÍA, celebrada en 1916 en el Bosque de La Herrería, al año siguiente de los primeros Juegos Florales. No hubo Juegos, pero si una gran Fiesta, a la que también asistió la Infanta Isabel. El duendecillo la contará próximamente, pues también estuvo presente. No se ha perdido ni se pierde nada, que tenga lugar en este Real Sitio.




