Un proyecto de aprendizaje servicio del CEIP Antoniorrobles con el CEA Arboreto Luis Ceballos

Equipo educativo CEA Arboreto Luis Ceballos.- ¿Qué ocurre con los residuos que producimos en nuestro día a día, causan algún problema para el medio ambiente? ¿Cuántos generamos? ¿Podemos reducir su impacto?
Partiendo de estas preguntas, el alumnado de Educación Primaria del CEIP Antoniorrobles (17 clases, unos 404 alumnos/as) ha desarrollado durante este curso 2024-25 un proyecto de los que llamamos “de aprendizaje-servicio”: han investigado y aprendido sobre los residuos y, además, han llevado a cabo un trabajo para mejorar su colegio y el municipio en general. Y desde el Arboreto hemos tenido la suerte de ser partícipes acompañando y guiando el proceso.
La idea surgió de las actividades de cursos anteriores y de las reuniones de planificación llevadas a cabo a finales del curso anterior entre el colegio, el Ayuntamiento y el Arboreto. Nuestro planteamiento habitual de desarrollar un proyecto que tuviera continuidad durante todo el año (y posteriores) y que implicara a todo el centro, coincidió con el enfoque y la motivación de la dirección del colegio, que quería embarcarse en un proyecto realmente transformador. Para ello, incluyeron un nuevo objetivo en la Programación General Anual del centro relacionado con la sostenibilidad y nombraron a una coordinadora específica de medio ambiente. También se decidió celebrar una semana temática sobre medio ambiente, idea que entusiasmó al Ayuntamiento por lo que decidió adoptarla y extenderla a nivel municipal. Toda una apuesta escolar por la sostenibilidad.
El trabajo de las alumnas y alumnos ha sido intenso y continuo, junto con el profesorado y toda la comunidad educativa.
En una primera sesión en cada aula les presentamos el proyecto, hablamos de la problemática de los residuos y organizamos las tareas. Tras esa toma de contacto y motivación, vino la primera fase de investigación y toma de datos. Durante seis semanas, cada clase pesó diariamente los residuos generados en el aula, separados en papel, envases y restos, y puntuaron el grado de separación de los mismos. Además, durante ese mismo periodo, los grupos de 5º y 6º pesaron diariamente los residuos generados en el patio, diferenciando envases de restos y puntuando el grado de separación. En total, en el aula recogieron aproximadamente 94 kg y puntuaron la calidad de la separación con un 8.78, frente a 718 kg y un raspado 5,65 que se obtuvo en el patio.
Con estos datos volvimos a visitar las aulas y mantener reuniones con la comunidad educativa para decidir entre todos qué se podía hacer para mejorar los resultados. Recogimos muchas opiniones interesantes y surgieron muchas ideas. Quizá la más destacable y repetida fue la solicitud de sustituir los contenedores y papeleras del patio por contenedores que: no estuvieran cerrados (“da asco tocar la tapa para abrir”), que no estuvieran abiertos (“sacan las basuras las urracas y las esparcen”), que en todos los puntos fueran dobles (“si tengo un plástico pero estoy jugando en la pista no me voy a ir a donde haya un contenedor amarillo, lo tiro a la papelera”)… El Ayuntamiento se implicó, buscó contenedores con todos los requisitos y sustituyó todos los del colegio. Además, se decidió favorecer los almuerzos en las aulas y el uso de envases reutilizables, se organizaron las patrullas verdes, la apertura de la ecobiblio del colegio y un carnaval dedicado al proyecto. Es importante destacar también que, en la parte de aprendizaje, los datos sirvieron para practicar matemáticas (sumas, promedios…), trabajar en equipo, investigar, analizar resultados, etc., con un caso real.
Tras implementar todas las medidas que se decidieron, se llevó a cabo una segunda fase de pesaje de residuos en las aulas y en el patio para comprobar si habían sido útiles. Resultados: 167 kg en las aulas, con 8,5 de nota de separación, frente a 292 kg en el patio y una nota de 7,5. Es decir, aunque aumentaron los residuos en el aula (por haber pasado muchos recreos en clase por las lluvias y por la propuesta de almorzar en aula), en conjunto se pasó de producir más de 800 kg en seis semanas a unos 450 kg, casi la mitad, y se mejoró mucho la separación. ¡Todo un éxito!
Llegamos así a la Semana del Medio Ambiente municipal, donde se hizo la presentación del proyecto y sus resultados. Asistieron las máximas autoridades del municipio, alcaldesa, concejala de educación y concejala de medio ambiente, así como el responsable del Arboreto en la Comunidad de Madrid. El comité ambiental (un grupo de doce representantes de todos los cursos de Primaria) contó con mucho cariño y sabiduría a todas las compañeras de tercero y cuarto y a las autoridades todo lo que hemos hecho este año en el proyecto «Detectives de los Residuos», junto con el director, la coordinadora de medio ambiente, el responsable de mantenimiento, representantes de las madres y padres y del Arboreto. Fue un acto muy bonito y muy revelador de todo el esfuerzo invertido, que tiene un reflejo en los buenos resultados obtenidos.
En definitiva: este grupo de niñas y niños de nuestro pueblo ha aprendido muchas cosas, pero, sobre todo, nos ha enseñado que, con un poco de interés y esfuerzo coordinado, podemos reducir nuestro impacto ambiental. Así no solo mejoraremos nuestro colegio o incluso nuestro municipio sino, al fin y al cabo, el mundo entero. ¡Gracias chicas y chicos!




