Un lobo en las calles de San Lorenzo

Carlos de Guinea.- Estos meses se viene hablando mucho de la presencia de una manada estante de lobos en las cercanías de San Lorenzo y de su cruce por la M600 en busca de comida, pero nunca se había hablado de uno paseando por el centro del Real Sitio o en la Herrería tranquilamente en compañía de personas. Realmente causa sorpresa contemplarlos pasear tan magníficos, hermosos y algo esquivos. Al verlos uno se pregunta ¿qué hacen aquí? ¿es una ilusión óptica? La respuesta es sencilla pues no se trata de lo uno ni de lo otro. Son perros con un aspecto idéntico a los lobos de los Cárpatos, algo mas grandes que nuestros lobos ibéricos.
Se trata de una raza muy interesante. No es una raza primitiva como su nombre pudiera dar a pensar, sino muy moderna cuya historia comienza en 1955 en Checoslovaquia, cuando un equipo dirigido por el Coronel Karel Hartl inició un programa de cría para el ejército con el objetivo de conseguir perros militares y de vigilancia de las fronteras que tuviesen la resistencia, fuerza y sentidos del lobo y la adiestrabilidad de un perro.
El primer cruce documentado fue un hembra pastor alemán llamada Brita con lobo de los Cárpatos llamado Cesar.
Entre 1955 y 1965 se hicieron varios cruces de lobos con perros pastores alemanes, y de sus descendientes a su vez con perros, buscando conseguir un equilibrio entre temperamento y físico, evaluándose cualidades como resistencia a climas extremos, orientación, olfato, capacidad de trabajo en patrullas fronterizas. Los primeros híbridos eran desconfiados y difíciles de manejar pero entre 1965 y finales de los años 70 se logró fijar una línea estable que mantenía el aspecto y las habilidades físicas de los lobos, con un temperamento predecible y más adiestrables. Hasta este momento la cría estaba controlada por el ejército y cuerpos de seguridad, pero cuando en Coronel Hartl y su equipo lograron estabilizar el temperamento y las características físicas algunos ejemplares fueron entregados o vendidos a criadores civiles interesados, utilizándose también para el rescate en montaña y labores de búsqueda y rastreo. En 1982, el Ministerio de Agricultura de Checoslovaquia reconoció oficialmente la raza, convirtiéndose en un símbolo nacional, dejando de ser solo un “perro de trabajo militar”, lo que permitió que clubes caninos y criadores particulares pudieran criarla legalmente y abrió la puerta a la exportación controlada hacia otros países europeos.
El reconocimiento internacional de la raza no se produce hasta 1989 con su reconocimiento provisional por parte de la Federación Cinológica Internacional a titulo provisional, reconocimiento que en 1999 pasa a ser definitivo- Desde entonces, el perro lobo checoslovaco se ha expandido a Europa, América y Asia, aunque sigue siendo una raza relativamente escasa que empieza a cobrar presencia en España y en nuestra zona. En 2024 únicamente se inscribieron en el Libro de Orígenes Español de la Real Sociedad Canina de España 54 ejemplares. Existe una asociación encargada de velar por la raza, el Club ibérico de la Raza Perro Lobo Checoslovaco (www.cirplc.com/) que mantiene unos criterios de selección muy serios
Como ves amigo lector se trata de una raza muy moderna con aspecto antiguo. No pienses que es un híbrido. Tiene sangre y aspecto de lobo, pero es un perro en sentido estricto y como tal está mundialmente reconocido. Además, es un perro seleccionado muy concienzudamente con una capacidad de orientación tan precisa que pueden regresar solos a su punto de partida, aunque hayan recorrido decenas de kilómetros en terreno desconocido, un rasgo heredado claramente del lobo. Pero con el carácter y adiestrabilidad de un perro que gracias a ello ha prestado importantes servicios a los humanos en muchos campos. Por ejemplo:
En el campo militar: en la frontera Checoslovaquia–Austria en los años 60–70, en patrullas nocturnas de hasta 40 km, incluso con temperaturas bajo cero. Eran capaces de detectar intrusos a más de 2 km de distancia por el olfato y seguir rastros hasta por 3 días, superando en resistencia a los pastores alemanes.
En el rescate en montaña: En la Operación Zlín en 1978 dos perros lobo checoslovacos entrenados para búsqueda, localizaron bajo un metro de nieve gracias a la combinación de su instinto lobuno y su entrenamiento canino el rastro de un alpinista que se perdió en las Montañas Tatra tras una tormenta de nieve. El rescate se logró en menos de 6 horas, cuando otros equipos de búsqueda tardan días en casos similares.
Búsqueda de fugitivos: En Bohemia en 1983 un perro rastreó el olor de un recluso que se había escapado de una prisión y ocultado en un bosque espeso, durante más de 20 km sin descanso, atravesando ríos y zonas pantanosas en menos de un día, siendo alabado por los agentes que expresaron que ningún otro perro del grupo había logrado mantener el rastro tanto tiempo en esas condiciones.
Como perro de rescate: en Eslovaquia en 1994 un perro lobo checoslovaco localizó a dos víctimas con vida bajo la nieve, mientras otros perros del operativo se distraían por los fuertes vientos y el ruido de helicópteros, gracias a que esta raza mantiene concentración y enfoque incluso en entornos caóticos.
Por ello amigo lector cuando te encuentres alguno por nuestras calles no tengas prevención, estás ante una estirpe de héroes. Pregunta primero a su conductor y si te lo permite acarícialo con respeto. l




