TAN CERCA Y TAN LEJOS – ESCORIAL MEJOR (y IV)

Fernando Del Campo Fernández- Shaw.- Ya no voy a insistir más sobre este tema (o, por lo menos, este es mi sincero propósito), pues yo mismo me resulto cansino y temo causar el mismo efecto al personal lector de este periódico.
Pero es que cada día, cada semana que pasa, me reafirmo más y mejor en lo que expongo, no porque sea un tipo inteligente ni siquiera listo, sino porque tengo la manía de escuchar y analizar con cierto espíritu crítico, las “tonterías de la vida”, la “filosofía barata de la calle” y los “hay que” de mis clientes, conocidos y amigos…
Y en esta mi voluntad de no volver a dar la murga con la idea o sueño de tener un Escorial Mejor, me gustaría recapitular sobre los tres reflexiones anteriores sobre el tema y, en esta (pen) última, intentar proponer algún ejemplo, con toda prudencia y humildad, pues no estoy yo para dar muchos consejos ni ideas magistrales, ni siquiera “de andar por casa”…; pero sí me preocupa la posibilidad de mejorar lo que hay sabiendo lo que tenemos, patrimonio éste de la ciudadanía y del pueblo absolutamente desaprovechado.
Leía hace unos días una reflexión de un biólogo premiado con el Nobel que no entendía cómo los dirigentes mundiales en general y los nacionales en particular (yo añado los regionales / autonómicos y, por supuesto, los locales / municipales) no escuchaban ni tomaban nota de la experiencia, en este caso, de los agricultores y ganaderos que son los que verdaderamente conocen el sector en el que se ganan la vida, sus puntos fuertes y sus debilidades, las amenazas que detectan y las oportunidades que vislumbran (sí, tipo “Análisis DAFO” primario y adaptado a cada ámbito). Argumentaba el erudito, con absoluta normalidad, que no entendía cómo la ordenación y legislación del sector se hacía desde despachos ocupados por gente que (mayoritariamente) desconoce el campo, la montaña, la naturaleza, los animales… vaya, que no se han quitado los zapatos ni la corbata de turno y ven todo aquello desde la pantalla de un ordenador (generalmente a través de un excel u otra herramienta de control presupuestario) o desde unos folios interminables de datos y cifras.
No seré yo quien diga que esto mismo es aplicable a nuestro pueblo y entorno, pero, qué quieren que les diga, lo parece.
Siempre pensaré que el famoso (por lo menos para mí) triángulo Historia – Cultura – Naturaleza ha de ser la geometría sobre la que ha de calcularse la mejora de la vida de nuestro pueblo y entorno pero, relacionado con éste, aunque sea indirectamente, el triángulo Urbanismo – Comercio – Paisaje, entre otras áreas tan importantes, es también una geometría que requiere disponer de, a mi juicio, una de las herramientas más inteligentes y eficaces: escuchar a los que saben. Haciendo de esta herramienta (por cierto, qué curioso, uno de sus sinónimos es la palabra “útil”, que supongo que provendrá, de la traducción francesa “outil”) una práctica habitual, podría ser todo más fácil para todos.
Y a colación de esto, recuerdo que, en cierta ocasión, coincidiendo con una etapa de mi vida en la que colaboraba externamente en la (ansiada) idea de sacar adelante el mercado municipal, aprovechamos para proponer la creación de un “organismo” independiente, complementario y colaborador del Ayuntamiento, concretamente en el área de comercio, organismo que (recuerdo ya vagamente) se pretendía llamar algo así como “Observatorio de Comercio” … La idea, de carácter absolutamente altruista y con un mero afán colaborativo y constructivo, no era otra que, teniendo como base el censo real (¡ay!) de locales comerciales del pueblo, analizar y estudiar, en un primer lugar, la oferta comercial existente, las carencias y, por consiguiente, necesidades del tejido comercial sanlorentino, el estado físico de los locales, el tráfico comercial, etc. Creo que era una buena iniciativa que, según recuerdo también, al final se inició a nivel personal y privado por un grupo de vecinos con sus medios y limitaciones, es decir, se llegó hasta donde se pudo… Y, salvo error por mi parte, ahí estamos. Pero fue una propuesta la de ese “observatorio” creo que, cuanto menos, digna de valorar, pues se hubieran sentado en esa mesa de trabajo ideal, empresarios, profesionales, vecinos, especialistas, funcionarios, políticos… con el único fin de aprovechar el talento de cada uno de ellos… E insisto, ¿es tan complicado, como mínimo, proponer (se quiere = voluntad de hacerlo) formar un grupo “asesor” o “consejero”, que conoce y sabe mucho de “lo suyo” (se sabe = conocimiento para hacerlo) para disponer de los medios necesarios para convertir ese proyecto de mejora en una realidad (se puede = medios para conseguirlo)?
O, que yo recuerde, (sin duda habrá habido muchas más…o no) hubo otra ocasión que congregó en nuestro ayuntamiento a muchos de los arquitectos que residen en nuestro pueblo para explicarles el proyecto de rehabilitación / revitalización de nuestro mercado municipal, a través de un concurso de ideas…; seguramente no fue “la pera limonera” de lo que debería ser ese aprovechamiento del talento, pero me consta que fue una iniciativa cuanto menos interesante en lo referente a contar con la opinión, experiencia, interés y, por qué no decirlo, cariño con el que pudieran abordar un proyecto tan bonito.
Y estas iniciativas, son ampliables a muchos ciudadanos y vecinos con conocimiento y talento que saben mucho de arquitectura y mobiliario urbano (esos tótems a la entrada del pueblo en la zona de El Zaburdón, esa señalética vertical de anuncios en las calles de comercios y locales –¡eh! que ya la gente utiliza herramientas digitales para acceder a los sitio–, esos cables cruzando las calles y afeando las fachadas, esos locales cerrados llenos de pintadas y basura acumulada, esas papeleras cada una de su padre y de su madre…), en fin; somos un sitio “patrimonio de la humanidad”, un sitio protegido… ¿de quién, de nosotros mismos también?
Esa situación de acumulación de expedientes urbanísticos, de licencias con esperas desesperantes, de consultas no contestadas, de una situación desconocida de una parcela que nuestro pueblo tiene cerca de Alpedrete pero que forma parte de nuestro límite territorial (¿qué pasa allí?), un marco urbanístico normativo seguramente obsoleto e inadaptado a los tiempos y necesidades que corren…
Una creciente e incesable demanda de espacios culturales, de sitios para la juventud, de itinerarios para paseos por el entorno natural, de … Y seguramente, no lo dudo, “se está en ello” … ¿pero se está en ello contando con gente que sabe o, mejor dicho, mejorando los proyectos con el talento de la gente que sabe? Tampoco pasa nada si, de vez en cuando, se informa de cómo van las cosas, de si se avanza o se estanca, de si hay dificultades… creo que todos entendemos estas dificultades y los inconvenientes que hay y que surgen, pero… ¿y si desde el principio hubiera habido un buen asesoramiento fruto del talento de los que saben?
Por mi parte, seguramente, no voy a insistir mucho más. Pero es una pena.
Pero ni estamos tan cerca, ni estamos tan lejos… estamos como nos merecemos y recogemos lo que sembramos. Pero sí puede haber un Escorial Mejor.




