Reunión de titanes a la sombra de Abantos

Carlos de Guinea.- Este año el 4 de octubre tuvimos ocasión de asistir en el Camping de El Escorial al pie del Monte Abantos a un acontecimiento canino muy especial por la espectacularidad de sus participantes, auténticos titanes: la Exposición Nacional Monográfica de molosos organizada por el Club Español de los Molosos de Arena (clubmolosos.com) en el Camping de El Escorial donde compitieron a lo largo de la mañana 11 Dogos Argentinos, 1 Fila Brasileiro, 20 Dogos de Burdeos, 28 Bullmastiff, 10 Mastiff (mastines ingleses) y 3 Mastines Napolitanos. La exposición estuvo rematada en la tarde por una interesantísima conferencia de la prestigiosa jueza y criadora francesa Sylviane Tompousky sobre el Dogo de Burdeos.
Antes que nada, hay que aclarar que moloso no es un término que se refiera a una raza concreta, sino que es un tipo morfológico de perros que fueron usados como guardianes y perros de guerra y de caza mayor, caracterizado por su fuerza, estructura corpulenta y carácter protector, auténticos titanes del mundo canino. Hoy también se utiliza para determinadas razas pequeñas cuya morfología recuerda a estas antiguas razas de gran tamaño en miniatura pero que en realidad constituyen un mundo diferente del que hoy no hablaremos
Cuentan las crónicas que Felipe II y la corte en San Lorenzo de El Escorial contaban con rehalas de caza y perros de guarda del tipo molosoide en los montes de Abantos y en la Granjilla de La Fresneda. Los documentos de la Junta de Obras y Bosques mencionan gastos de mantenimiento de perros de montería y mastines usados para proteger los rebaños reales y vigilar propiedades. También se emplearon mastines para custodiar tanto el ganado real como el del propio monasterio durante su construcción y épocas sucesivas. Estos perros dieron lugar a la aparición y consolidación de razas caninas autóctonas diferenciadas de las anteriores con una historia diferenciada.
El termino molosos de arena se utiliza normalmente para englobar a los perros descendientes en mayor o menos medida de los mastines o dogos griegos y romanos de gran tamaño, usados como guardianes, perros de guerra y perros de caza mayor.
En los textos clásicos o históricos sobre molosos se distinguen dos grandes categorías: molosos de montaña (o perros de guarda de ganado en zonas altas y molosos de la casería o molosos de arena. En este contexto “arena” no necesariamente literal, puede implicar suelo firme, terrenos exteriores abiertos donde se hacían espectáculos, defensas, combates, etc.
Así, por ejemplo, Columela nos habla de perros de guarda de la casería y del ganado, diferenciando entre perros de montaña y los que están ligados más a la vida rural y casera, utilizados en propiedades, cuidando la finca, etc. Esa segunda categoría es la que está vinculada con lo que hoy podría entenderse como “molosos de arena”. En definitiva, se trata de un grupo funcional o de un tipo canino constituido por perros molosos cuya función no es la de pastoreo en alta montaña, sino más bien ser guardianes, perros de defensa o ataque o caza mayor, que históricamente se usaban en “arenas” de combate, espectáculos o defensas contra intrusos.
Un moloso famoso, ancestro probable de nuestros actuales molosos de arena y que representa sus principales virtudes. es Peritas, el perro de Alejandro Magno. Era un moloso de Epiro, criado específicamente para la batalla. Las leyendas sobre su valentía son épicas. Una cuenta que durante la Batalla de Gaugamela en el 331 a.C., un elefante persa cargó contra Alejandro. Peritas contraatacó, mordiendo al elefante el labio con tanta ferocidad que cayó de rodillas, desangrándose, lo que muestra su valentía y su tremenda fuerza que mantuvo hasta en sus últimos momentos.
Peritas murió defendiendo a su dueño en la India cuando quedó atrapado detrás de las fortificaciones enemigas, separado de sus tropas. Uno de sus oficiales, escuchó el aullido desesperado de Peritas y envió al perro a través de las líneas enemigas en busca de Alejandro. Peritas consiguió abrirse paso hasta su amo y contuvo el ataque el tiempo suficiente para que las tropas macedonias llegaran a pesar de las heridas recibidas. Finalmente murió herido por una jabalina con la cabeza apoyada en su compañero Alejandro Magno quien no le olvidaría nunca. El historiador griego Plutarco escribió: “Se dice también que cuando perdió a un perro llamado Peritas, que había criado y amado, fundó una ciudad y le dio el nombre del perro.” Con el tiempo, la ciudad se perdió en la historia. Pero el nombre de Peritas permanece vivo como sinónimo de lealtad.
En España, el nombre Molosos de Arena lo emplea el Club Español de los Molosos de Arena para designar a esas razas molosas de gran porte comprendidas dentro de sus estatutos que tutela y promociona y que participan en exposiciones morfológicas. Arena en este sentido alude simbólicamente al entorno de exposición, al suelo firme de competencia, o a las raíces históricas de enfrentamiento en arenas (coliseos, anfiteatros) de perros de combate.




