Recordando la época de la Guerra de la Independencia

“Polvera” de la Constitución de 1812
Marta Martín Worm.- En San Lorenzo y la Villa es conocido el desastre que supuso la Guerra de la Independencia contra los franceses y su emperador Napoleón Bonaparte, tanto en las personas y edificios de las dos localidades, como en las riquezas del Monasterio, destacando el saqueo premeditado de éste por las tropas napoleónicas que supuso el deterioro de muchos de sus bienes y la pérdida de la mayoría de sus joyas y alhajas, más de 200 cuadros, unos 20 libros manuscritos y 1.600 libros impresos.
Edificios como las Caballerizas, Ballestería, Cocheras, Cuarteles y Segunda Casa de Oficios fueron quemados por las tropas francesas el día de su salida definitiva de El Escorial camino ya de Francia.
Pero como el ave fénix renace de las cenizas, la Villa se recupera y recibe el agradecimiento de Fernando VII por su heroico comportamiento en la guerra, reflejado en el diseño de su escudo y en la concesión del título de Leal y el Monasterio es reparado en lo posible también por Fernando VII -único rey nacido en El Escorial- retornando las riquezas expoliadas que no pudieron salir de Madrid camino de Paris. Pero ya el Monasterio no volvería a recuperar el pasado esplendor de las jornadas reales.
De este momento histórico en Cocheras se exponen los retratos de algunos de sus principales protagonistas, como Carlos IV, Fernando VII y Manuel de Godoy, pero vamos a centrarnos por su originalidad, en otras dos piezas.
La Máscara mortuoria de Napoleón I Bonaparte
Habiendo fallecido Napoleón en 1821 en su destierro en la Isla de Santa Elena, un doctor inglés consiguió sacar un molde dividido en dos piezas del rostro, pero al desaparecer misteriosamente una parte del mismo los primeros ejemplares no pudieron ver la luz hasta ocho años después.
De la máscara debieron circular muchas copias en aquel momento por Europa, pero son escasas las que han llegado hasta nuestros días. Posteriormente el propietario del molde se trasladó a vivir a Cuba y allí se hicieron varias copias para regalar a altos cargos de la isla.
Por tanto es grande el misterio que rodea a la máscara de Napoleón, acorde con la talla de su polémica figura histórica.
Hay otra pieza muy representativa de este momento histórico y de sus vaivenes políticos, y es una “Polvera” de la Constitución de 1812, conocida como “la Pepa”. Se trata de una caja de madera con pirograbados por las dos caras que albergaba un ejemplar de esta Constitución, que fue jurada por Fernando VII el 9 de julio de 1820 tras el pronunciamiento de Riego.
Según la tradición, fue una dama gaditana la que escondió el texto impreso de la Constitución de 1812 en un papel circular en su polvera con el objeto de difundirlo. Posteriormente se publicaron diversas ediciones del texto constitucional con esta misma forma, fabricándose estuches o cajas que por su forma recuerdan a las polveras.
El ejemplar expuesto tiene la estampa de Fernando VII jurando la Constitución por un lado y por el otro una relación de diputados, héroes, mártires y escritores.
Resulta curioso que esta turbulenta época de la historia de España esté singularmente representada en Cocheras por dos objetos tan dispares y opuestos entre sí, como son una máscara del rostro encarnando la muerte del entonces enemigo de España y por otro lado una polvera, objeto utilizado para embellecerse la cara en vida, pero que se usó para albergar la primera constitución propiamente española y que incorpora principios del liberalismo democrático.
El drama y la comedia juntos como partes de la misma vida, así es la historia de España, compuesta de grandes contrastes como si se tratara de una tragicomedia.




