Plaza de la Parada y Canapés

Canapés del pintor Ferdinando Brambilla, Óleo, 94,5 x 142,5 cm Patrimonio Nacional.
VICENTE M. ROSADO.- Así denominada por ser el lugar donde quedaban formadas las tropas y se celebraban las paradas militares, para recibir o despedir a las cortes reales y/o la diversidad de nobles que acontecían el paso o estancia en el Real Monasterio de San Lorenzo. Desde que este quedó terminado, también se configuró el terreno que sería la antesala de la Lonja. Este interesante plano de la época que adjunto, muestra la configuración que tendría la “parada” en su inicial proyecto, el cual vamos a analizar. Sus límites abarcaban el Parque y parte de la Ballestería, estaba cerrada por una balaustrada de piedra similar a la de la Lonja, que tras ella arrancaba el monte, y se observa la comunicación con la bajada hacia el paseo de los Álamos. El plano, atribuido a Juan de Herrera (hay duda de su autoría), titulado “Cerramiento de la Lonja”, y de la mano de Francisco de Mora contiene reseñada la leyenda que reproduzco (he resaltado en verde las letras contenidas y cada disposición actual para mejor entendimiento): “en el nº de la A. B. seade haçer una sola puerta de trece pies de ancho con sus dos pedestales, uno de cada lado, y no ade aver mas puerta q esta, por la q habia antes en la letra D, se condena del todo; ase de aduertir q si ser puede en la B., no aya mas alto de tres o quatro pies q en la A.; esto en el suelo de la plaça”, con el mismo tipo de letra y apartada de esta reseña, hay otra que cita “desde la f. a la B. ade ser el antepecho todo de un corriente sin quebradura, como dira Anton Ruiz”. En la parte posterior del documento, queda reseñado: “la calle de los arboles y plaça della” y también y separado “calle de alamos”. De todo ello se desprende: que la entrada a la Lonja, en su origen, se proyectó sin puertas, y no con cinco como se presenta en la actualidad; que debería de haber tan solo una puerta de entrada de 3,60 metros de luces desde el punto A al B, y que la que se encontraba cerca del punto D, a la altura de la parada de taxis, desapareciera. La longitud llegaría hasta encontrarse con el paredón de lo que posteriormente fuera la Ballestería del Rey, y el ancho seria el mismo que actualmente tiene la suma del Parque, la calle y la zona arbolada.
También quedan reseñadas en el plano otras dos puertas a la derecha del punto A que se encuentran tachadas (dificilmente legibles), por lo que considero fueron desestimadas. Esta pared hace un quiebro a la izquierda e inicia la cuesta abajo por lo que actualmente conocemos como los Canapés.
Como complemento a la denominada antesala de la Lonja, no debo dejar a un lado a dichos Canapés. En un principio, el ancho de terreno que quedaba desde la pared que cercaba la huerta del convento hasta bajar a la puerta de acceso al actual Bosquecillo, y enfrentado a ella quedaba el paredón de contención de la Ballestería (año de construcción 1769) y el palacio de los Infantes Carlos María Isidro y Francisco de Paula (año de construcción 1792), tenía la denominación de “camino de Madrid”. Por ello, el Gobernador del Sitio, Vicente Perales de Villalba, en 1800, dirigió escrito a la Secretaría de Estado para proceder a reordenar el lugar para conseguir una bella unificación hasta culminar en la Lonja y cuyo texto, refiero completo, y del que no es necesaria explicación debido a su claridad: “Excmo. Sr.: Uno de los puntos principales de la Policía de este Real Sitio es el de hacerle agradable y hermosear las entradas de él, cuales son las que tiene por los caminos de Madrid y Guadarrama. Para ello tengo previsto se ponga un canapé de piedra bien labrada y sencilla, cuyo diseño incluyo a V.E., el que ha de ocupar toda la línea de la Ballestería, que son 180 pies, y en la fachada de enfrente, que es la cerca de la Huerta del Monasterio, igual número de pies; y en uno y otro lado plantar a la espalda algunos árboles. Toda la cantería labrada y sentada costará 20 reales cada pie poco más o menos.
En la entrada por el camino de Guadarrama he discurrido plantar algunos árboles y poner asientos de piedra sueltos para mayor adorno del camino.
La pobreza de este pueblo, que todo es de gente jornalera y menestrales, es otra de las causas que me animan a emprender esta pequeña obra, pues se hallan los infelices sin haber tenido en todo este invierno donde ganar el jornal; y se logran dos beneficios, que son socorrerlos en parte para que alimenten a sus familias, y lograr alguna ventaja en los jornales y mano de obra.
Nada se ha pensado hasta ahora en cosa tan importante y necesaria, por lo que me parece que esto ha de ser del agrado y satisfacción de V.E. que desea se pongan estas poblaciones, como que son formadas para el recreo y diversión de sus Majestades y Altezas, con su hermosura y aseo que permite el terreno y caudales por ahora de este Sitio.
Espero merecer la aprobación de V.E. pues sin ella no me determino a dar paso alguno, sin embargo de que el tiempo está bastante adelantado por lo que respecta al plantio. Nuestro Señor guarde a V.E. muchos años. San Lorenzo y febrero 3 de 1800. Simón García Puerta”.
Y así, el Secretario de Estado, con fecha del día siguiente decretó: “Digase al Gobernador que me parece muy bien y que así lo haga”. Comunicada la orden al Gobernador el día 6, el 9 se vuelve a dirigir al Ministro pidiéndole 150 a 200 plantas de olmo, ofreciendo correr con los gastos de ir a por ellas, y concedida la licencia, se dieron instrucciones para su entrega al Gobernador de Aranjuez, y con todo ello, aquél mismo año, la obra, fue un hecho. La construcción realizada dio nombre a la plaza, y con los conocidos asientos corridos de granito, y de esta manera, el espacio de entrada a la población quedó esplendidamente representada con el Monasterio de fondo.
Por documentar aún más, resumimos fechas significativas que tuvieron su proyección: en 1 de octubre de 1824 hubo una parada militar en la salida del Monasterio de S.M. Fernando VII de Borbón (imagen adjunta de los Canapés del pintor Ferdinando Brambilla); en 1836 y 1888 hubo unas pequeñas reparaciones; en 1890 se estructuraron y ajardinaron las espaldas de los asientos de piedra; en 1912 se bautizó la plaza con el nombre de Alfonso XIII, en 1948 se reconstruyeron los canapés de la zona izquierda; en 1960 fueron desmantelados los surtidores de gasolina próximos a la Lonja; en 1962 se rehicieron y se ampliaron los canapés de la zona derecha respecto a los primitivos; un año después se pavimentaron los aparcamientos para los autobuses turísticos y automóviles, aunque en 1993 se colocaron rollos metálicos y encadenados entre si para evitar aparcar. Finalmente, se levantó el alquitrán de la carretera dejando al descubierto el adoquinado del asentado anterior, empedrado de la paralela que baja a la Casita del Príncipe, enlosado de granito en las aceras, nueva iluminación, y remodelación total del palacio de los Infantes para pasar a ser Euroforum Infantes.





