Marisa Fernández Agudo da la visión de entretelones de lo que verdaderamente significa y supone la organización de la Semana Santa de San Lorenzo de EL Escorial

Excepcional pregón de la Semana Santa que tuvo lugar en la tarde de este domingo en el Real Coliseo de Carlos III, en el que fueron cientos las personas que acompañaron a una pregonera excepcional: Marisa Fernández Agudo quien hizo un repaso sobre los mejores momentos, recogidos en instantáneas que guarda de la Semana Santa sanlorentina recopiladas a lo largo de su vida y las reflexiones que sobre ello le sugieren.
“Lo primero que me viene a la cabeza al tratar este tema, es por qué una persona pertenece a una Cofradía o Hermandad o a otra… Yo pienso que fundamentalmente es por motivos familiares, aunque también por una relación de amistad o camaradería con miembros de una u otra, o porque se sienta especial devoción por alguno de los pasos. En mi caso fue por motivos familiares, ya que en los años cuarenta del pasado siglo mi abuelo Ricardo, el padre de mi madre, quien fundó el negocio familiar del bar Alaska, para dar más señas, pertenecía a la Hermandad del Santo Sepulcro. No le conocí ya que falleció cuando mi madre apenas tenía doce años, pero el hecho de que él hubiese pertenecido a esa Hermandad ha sido el motivo para que mi familia seamos de los “negros”, aunque algunos de ellos también de los “blancos””, arrancó su discurso tras agradecimientos múltiples.
“Esto supone que, a lo largo de tu vida, sientas especial emoción al ver desfilar a tu paso, -porque es el paso de cada uno-, ya que según avanza el tiempo y vas sufriendo pérdidas, esos desfiles te traen a la memoria esos seres queridos que antes desfilaron, colaboraron o simplemente estaban en una esquina viendo pasar la procesión. Me emociono al recordar a mi padre llevando el paso o a mi hermano portando uno de los faroles guía, siempre al lado de Agustín…”.
Dando un paso adelante, Marisa quiso también poner en valor el trabajo de tantas personas para que la Semana Santa de San Lorenzo luzca tanto y hay recibido el reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2014.
“La labor de sacar adelante la Semana Santa comienza muchos meses antes, hay que reunirse para ver que necesidades tiene la Hermandad o Cofradía, y en qué medida se pueden solventar. Que si el faldón está fatal, pues vamos a hacer una huchita entre todos y colaboramos para que se pueda reponer… Que si toca elegir un nuevo Hermano Mayor y su junta, se necesita secretario, tesorero, vocales, poner en marcha la elección…. Que si tal o cual imagen necesita un arreglito: … “deberíamos llamar a Vicente, que el dedo del Cristo está fatal, que le dé un retoque”…. O afrontar tareas de mayor importancia, como la restauración de la policromía de tal o cual imagen… “
“Todos tenemos en mente la reciente restauración de la imagen de Nuestra Señora de la Piedad. Todo ello se lleva a cabo a iniciativa de la Junta Directiva de cada Hermandad o Cofradía, orquestado por la Junta de Cofradías, con las cuotas de los hermanos, con las aportaciones de comercios y entidades y de particulares, con la cuestación anual, con la colaboración y subvención por parte del Ayuntamiento, rifas, loterías etc. A partir del Miércoles de Ceniza, empieza el ritmo frenético para que todo salga adelante.
Ese día supone el inicio de la Cuaresma, y en él ya es tradición presentar el cartel de la Semana Santa de ese año, y a su autor”, resumió sobre los preparativos.
Pero es más, añadió. “Cuaresma es “tiempo de penitencia, arrepentimiento, sacrificios y conversión en preparación para conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo”, pero todas las personas que colaboran para que la Semana Santa salga adelante, tienen además un “tiempo de entrega y dedicación”.
“Ya la Junta de Cofradías junto con el Párroco y Hermanos Mayores han organizado actividades litúrgicas, itinerarios de los desfiles, exposiciones, conferencias, y su labor no tiene ni comparación con la pequeña aportación que yo hacía…
Todos los tronos tienen que estar preparados en lo que a restauraciones y reparaciones se refiere, y ya la semana anterior al inicio de los desfiles procesionales es cuando todo va tomando forma, es la época más bonita, aunque de gran dedicación, y de colaboración mutua”, a lo que añadió los últimos preparativos: “Hay que limpiar tronos, revisar la iluminación, y prepararlos para que luzcan inmaculados antes de adornarlos con flores. Todo ello con sumo cuidado ya que en nuestras manos tenemos un legado que debemos conservar y volver a entregar…
“La labor de limpieza y adorno de los tronos tradicionalmente corresponde a las camareras, pero siempre ha participado quien se ha querido acercar, siendo el adorno floral el día previo al desfile o incluso el mismo día. En mi caso, como yo trabajaba fuera del pueblo, y tenía un horario complicado, muchos años empezábamos a adornar por la noche, con la colaboración esencial de José, que no supo decirme que no”.
Pero, pese a todo el esfuerzo, paralelamente, recordó Marina, “el sentimiento de camaradería era grande, y la verdad que pasábamos buenos ratos, siendo de resaltar la colaboración entre miembros de unas Cofradías y otras, en todo lo que pudiera surgir.
También teníamos nuestros pequeños momentos de asueto: Petri llevaba una caja de pastas de La Fama, y siempre caía alguna botellita de moscatel, que allí se pasaba frío, apareciendo siempre en ese momento “uno de los blancos” que él sabe quién es, por si necesitábamos “algo”. Recuerdo un año, que se complicó la cosa y a las 2 o 3 de la mañana estaban llamando a la puerta los municipales”, contó, además de otros muchos detalles e incluso avatares.
Pero al final, la Semana Santa llega y llegado el Momento, cuanta la pregonera, “el pueblo de San Lorenzo sale a la calle, unos movidos por la fe, otros por el costumbrismo, rememoramos públicamente la Pasión y Muerte de Jesucristo.
Tras repasar una por una la razón de ser de cada una de las cofradías y pasos sanlorentinos, con gran amor y admiración por cada uno de ellos, hay que destacar, Marisa ensalzó esta Semana Santa con acertadas palabras. Nuestro pueblo, dijo, “en estos días no huele a azahar como dicen en la Semana Santa andaluza, nuestro pueblo huele a tomillo, a romero, a pino, y en estos días también a torrijas. Somos gente recia, y sacar adelante esta Semana Santa, en una población de nuestras características, tiene su mérito, y más en esta época”.
Y para concluir hizo el ruego al que todos nos sumamos: “hemos hecho frente a duras inclemencias meteorológicas, que ha llevado a tener que tomar decisiones difíciles y suspender algunas procesiones, pero Señor, danos una pequeña tregua este año…”




