Mario Muñoz Carrasco. Una vida dedicada a la música y a su divulgación

Judit Díaz de Losada.- Musicólogo, gestor cultural y crítico musical, Mario Muñoz Carrasco, combina su labor crítica en medios como ABC, Scherzo y Ópera Actual con colaboraciones en instituciones como el Teatro Real y la Orquesta Nacional. Además, imparte cursos y conferencias en universidades, difundiendo la música con pasión y excelencia.
En tu experiencia como crítico musical, abarca numerosos medios ¿Cómo crees que ha evolucionado tu enfoque crítico a lo largo de los años?
Creo que evoluciona como evolucionamos todos en todo nuestro trabajo. Intentas ser muy acertado, muy medido con los juicios, y te das cuenta de toda la gente implicada en lo que tú escribes. Y la gente de la que hablas lo lee siempre. Eso significa que puedes, sin querer, hacer mucho daño, influir… Así que te das cuenta de la dificultad del hecho artístico, de lo complicado que es enfrentarte a personas que esperan lo mejor de ti (de la persona que canta, que actúa, que toca). Así que cada vez con más respeto hacia la gente sobre la que escribes. No se trata de demostrar lo que sabes, se trata de transmitir.
¿Qué estrategias utilizas para equilibrar la divulgación musical accesible con un análisis técnico especializado?
Depende del medio para el que colabores. Normalmente hay tres tipos, los medios universitarios, donde tienes que utilizar el lenguaje académico-crítico; los medios musicales especializados, como Scherzo u Ópera Actual donde el público que va ahí es melómano, y les lleva a leer algo muy específico, por lo que se les presuponen ciertos conocimientos técnicos. Pero no puedes ponerte muy técnico, porque a veces creas un muro con la gente que te lee, y cuando es medio de tirada nacional, El País o La Razón, ahí tienes que dar un paso atrás y hacerlo todo extremadamente divulgativo, porque es probable que alguien llegue a la página de cultura y lo lea porque tenga un poco de curiosidad, y tienes que intentar captar para que siga leyendo y se enganche.
¿Qué desafíos enfrenta actualmente la gestión cultural en España?
Lo primero de todo es la lucha contra la bohemia, ya que a veces da la sensación de que los músicos por el mero hecho de que hacen una cosa que es muy bella, no tienen por qué cobrar dignamente. Por otro lado, el público tiene un margen de edad muy concreto, y que es elevado, conseguir que entre un nuevo público es difícil, a las instituciones que llevan muchos años les cuesta mucho conectar con los más jóvenes. La modernización de los cauces es otro reto. Y el último reto, es que nos queramos un poquito más a nosotros, tenemos muy poco aprecio por nuestro propio patrimonio y contra eso es muy difícil luchar. Entonces, todas las entidades públicas, por suerte, tienen un compromiso de recuperación de patrimonio, de culturizar un poco al público.
¿Cómo percibes la relación del pueblo con la música y la cultura?
Es verdad que tenemos unas instalaciones privilegiadas. Primero un conservatorio con un modelo muy especial en España, el centro integrado musical, y el poder crear una generación de músicos que es capaz de hacer a la vez la formación reglada con la formación musical, eso es estupendo. Tenemos un teatro impresionante; el Carlos III, donde hacer música es un placer por la magia del entorno. Tenemos un auditorio impresionante, y unas instalaciones estupendas, tenemos una escuela de música, magnífica… Hay un tejido musical muy grande, aunque creo que se podría buscar tal vez alguna estrategia musical, un punto más de explotación para los nuevos músicos.
¿Qué actividad cultural recomiendas en el pueblo?
El pueblo tiene la ventaja de que tiene entornos distintos. La programación que hay en el Carlos III, que mezcla teatro con fragmentos musicales, está muy bien. Los ciclos que se hacen en los grandes periodos vacacionales en el auditorio: Semana Santa, verano, o Navidad. Aunque es cierto que estaría bien tener una programación estable. Otra ventaja de la variedad de actividades, tenemos espacios como el Rebabel que hace actuaciones de música jazz, y jam session, donde músicos de renombre y músicos locales de aquí actúan. Es algo muy bien preparado y merece la pena verlo.
¿Qué papel crees que tiene la educación musical en el fortalecimiento de la cultura general de la sociedad?
Yo creo que la música tiene un sentido en concreto que no suelen tener las demás artes. Cuando escuchas música, aunque no tengas la información concreta de cuándo y cómo se compuso, te desvela un mundo que tenemos por dentro, con el que nos conectamos muchas veces. Esa conexión que te hace mover aunque no quieras, te conecta con sitios que no esperas, con la memoria, creo que tiene una capacidad evocadora como no tiene prácticamente ningún otro arte. Aporta a la cultura porque te conecta contigo de una forma directa e inconsciente.
¿Cómo visualizas la evolución de tu carrera en los próximos años? ¿Hay algún proyecto personal que te gustaría desarrollar?
Creo que no hay mala música, sino música mal explicada. Mi idea siempre es conseguir que una persona que no tenía ni idea de que le podía gustar eso cuando de repente se lo explicas y lo entiende le fascine. Por otro lado, hay un proyecto con el que llevo colaborando unos años consiste en dar conferencias con cantantes a pueblos de la España vaciada. Pueblos con 50-80 habitantes y donde la ópera o la música clásica están muy alejadas de su día a día. Yo contaba la historia detrás de una pieza y luego un pianista o una cantante interpretaba esa pieza en directo. Ver cómo estas personas, que nunca han ido al Teatro Real o al Palau de les Art se emocionan con esa música es muy gratificante. Pues eso es lo que quiero seguir haciendo: transmitir esa magia y hacer participar a más gente de ella.




