Las bicicletas no son para el verano

Javier Santamarta del Pozo.- Ni para la primavera ni para dar el coñazo. Las bicicletas son un medio de transporte muy sano (aunque en ciertos momentos climáticos son pelín poco prácticas), y un deporte épico con el que tantísimos nos hemos echado la siesta viendo la subida al Col du Tourmalet. Pero, o se cumplen las reglas para todos, o tiramos la BH al pilón. Porque, que yo recuerde, a los velocípedos modernos se les aplica el Código de Circulación como a todo quisque. Y parece que si te enfundas en unas mallas que parecen taleguilla corta de torero, un imposible suéter de colorines más pegado a las carnes que mozo en fiestas, y un aerodinámico casco con agujeros (sin faltar unas gafas de espejo sacadas de la serie V, esa de los lagartos y lagartas), ya puedes ponerte en plan Induráin aunque por donde estés rodando sea por la calle Pozas.
Y es que, queridos amigos ciclistas y ciclistos, al entrar en una rotonda, aunque entréis en grupo como le pelotón en cherche de la tête de course, cagüén tos los ancestros de Bahamontes, ¡que si vienen coches ya dentro de ella a vuestras izquierdas os tenéis que parar, recoñes! E indicar en qué salida salís para dar caza a vuestro colega el figurita, que se ha ganado la Meta Volante de Supercor.
Que si vais por zonas rurales como las bellas sendas de La Horizontal o por los parajes de La Herrería, como os leáis la velocidad a la que debéis de rodar por ellas lo mismo no hace falta poner la posturita aerodinámica esa que no sé cómo no acabáis con la espalda reventá. Es momento para ir erguido, tranquilito, y sacar del zurrón el bocata jamón o la castaña de barrita del demoño energética que toméis, y disfrutar del entorno y la naturaleza.
Sabemos los que vamos en coche que no os tenemos que atosigar, pero tampoco es cuestión de que los 10 km desde los Escoriales a la autopista A-6, nos convirtamos en los coches escoba de la caravana de La Vuelta, para iros sorteando para no escachuflaros con el espejo retrovisor de la derecha, o pasaros afeitando vuestras ya lampiñas piernas. En ocasiones he visto cortejos fúnebres a mayor velocidad de las que vuestros paseetes deportivos obligáis a hacer a los demás. Que me parece muy bien vuestro derecho al deporte, pero no a costa de los demás. Eso sí, contad con todo el apoyo para que se os pongan carriles adecuados por parte de los que incluso a la única bicicleta que jamás se hayan subido sea a una Ciclostatic amarradita al suelo para bajar lorzas viendo la tele. Yo el primero. Pero, bien aprended las normas de convivencia, bien pensad que a este paso más que carriles bici, lo que nos apetezca a tantos es la erradicación de todo biciclo de la faz de la tierra en pública fundición.
Y tampoco vamos a llegar a eso, ¿no? ¿NO?




