La Repoblación del Monte Abantos (I). Viveros, Caminos y Casas Forestales y de guardas

Caseta Puerto de Malagón. Foto Felix Monteverde. Fuente: Colección Flor Blanco García.
José Ramón Luis-Yagüe Sánchez.- Nuestro Monte Abantos (el monte del Romeral, el de La Jurisdicción y el Cerrado) experimentó una gran trasformación gracias a la repoblación realizada por la Escuela Especial de Ingenieros de Montes durante el tiempo que estuvo en San Lorenzo de EL Escorial. La Escuela fue creada por Real Decreto de la Reina Isabel II de 19 de noviembre de 1846. Inicialmente tuvo su sede en el Castillo – Palacio de Villaviciosa de Odón, propiedad de los condes de Chinchón. El año 1869 por Decreto se ordena su traslado a San Lorenzo de El Escorial, instalándose en la Primera Casa de Oficios, donde permanece hasta 1914, fecha en la que la escuela se traslada a Madrid.
Los trabajos de repoblación en el monte del Romeral y en el de La Jurisdicción (1869 – 1914) conllevaron un gran número de tareas, que incluyeron desde observaciones meteorológicas, estudio hidrológico, botánico y del suelo, captación de manantiales y apertura de fuentes, hasta la selección de semillas y la creación de viveros donde obtener las plántulas para la reforestación.
La Escuela dispuso en San Lorenzo de El Escorial en diferentes viveros: el Vivero Central ubicado en la Casita del Infante D. Gabriel (1870-1890); el Vivero de El Corralón (actual Parque de Alfonso XIII, también conocido con “La Bolera”) y el Vivero de Los Llanillos. Además, se utilizó como vivero el jardín de la Casita del Príncipe. El vivero de Los Llanillos es sin duda el más conocido y accesible. Hace años se ha reconvertido en un Área Recreativa, aprovechando los bancales del vivero en los que se han colocado bancos.
Los patios de la Escuela (Casa de Oficios) se utilizaron también como viveros y jardín de trabajo. En estos aún quedan hermosos ejemplares de aquella época. (como el Pinus Insignus Dougl o Pino de Monterrey plantado en 1870 por D. José Sainz de Baranda, director del centro).
Además, se habilitaron una serie de viveros locales y viveros volantes: El Trampalón; Los Gallegos; El Caracol; El Avispero; Los Castaños; El Alamillo; El del Puerto. Estos viveros tomaban su nombre de los arroyos en cuyo ribazo se situaban. Hoy todavía son fácilmente identificables la gran mayoría de estos viveros.
Uno de los trabajos más importantes realizados por la Escuela fue la apertura de una serie de caminos, sendas y veredas, que recorrían las laderas del monte llegando hasta la misma cumbre del Abantos. En total se abrieron a “pico y pala” 43 kilómetros de caminos, sendas y veredas.
La disponibilidad de caminos era una prioridad para la Escuela. Su director, D. Miguel del Campo, entendía que la repoblación no era la mera plantación de arbolado, sino una amplia mejora del monte, cuyas infraestructuras debían ser planificadas y ejecutadas pensando en la gestión y aprovechamiento integral de la masa forestal.
Esta red de caminos y senderos conectaba el pueblo de San Lorenzo con los viveros y con las casas y casetas de los ingenieros, guardas y peones.
La primera casa que se construyo fue la de Los Llanillos (1891-1893). Su construcción fue dirigida por D. Miguel del Campo, por encargo de la Junta de Profesores de la Escuela. Sirvió como centro de trabajo para los ingenieros y casa para el guarda durante la repoblación. Es propiedad del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial. Fue rehabilitada por la Escuela Taller como Centro de Educación Ambiental (2000-2002)
La segunda casa forestal que se construyó fue la de Pataseca (1894). En ella tuvo su residencia hasta su jubilación el guarda D. Santiago Arroyo. En la actualidad es el Centro u Oficina de los Agentes Forestales. La tercera forestal que se construyo fue la de La Penosilla, de la que no quedan restos identificables.
Igualmente, para los guardas y peones se construyeron una serie de casas y casetas, de las que aún nos quedan en pie las ruinas de la Casa de la Solana de Enmedio (o del Gurugú) y la de la Casa de la Solana de la Penosilla (o del Renegado). Viendo las fotos disponibles es fácil imaginar la dureza de la vida en las que vivían los guardas con sus familias la mayor parte del año.
Muchos de los caminos abiertos por los Ingenieros aún son transitables, aunque están muy deteriorados por la falta de mantenimiento y por el mal uso. No son caminos para motos ni para bicicletas de ningún tipo. El transito de esos vehículos por estos caminos, además de estar prohibido, causa un daño irreparable, al abrir surcos, variar trazados y levantar las piedras de las canaletas que se pusieron para conducir el agua de las lluvias y evitar el deterioro causado por las torrenteras. En los últimos años el daño causado en estos caminos es enorme. Es lamentable el estado en el que se encuentran en la actualidad. Cada camino y sendero es una obra de arte y de ingeniería forestal, que tenemos el deber de cuidar, de mantener y de exigir su conservación a las autoridades correspondientes.
A los caminos que podemos denominar “principales” los Ingenieros les pusieron nombres vinculados con la Casa Real o con los parajes a los que daban servicio. Los más destacados fueron el Camino de Alfonso XIII; Camino de la Reina María Cristina; Camino de La Infanta María Teresa; Camino del Marques de Borja; Camino del Cerro del Alamillo; Camino del Arca del Helechar; Camino del Avispero; Camino del Castañar. Todos estos caminos estaban señalizados con hitos o con mojones de piedra labrada, colocados cada 100 metros (hectométricos). Los senderos y veredas que comunicaban entre si estos caminos “principales”, se señalizaron con piedras cada 10 metros (decametrado).
Algunos de estos caminos han desaparecido por el crecimiento del pueblo, en otros casos han cambiado de nombre o se han urbanizado como calles. Además, se abrieron dos grandes caminos para vertebrar la red, que cruzaban el monte de noreste a oeste.
Se trata del Camino Horizontal, en el monte de El Romeral y el Camino Blanco o Segunda Horizontal, en el monte de la Jurisdicción. Ambos están en uso, aunque ha variado su trazado original. El Camino Horizontal recorre la ladera del Monte del Romeral de oeste a este, mientras el Camino Blanco, o segunda Horizontal cruza en la misma dirección el Monte de la Jurisdicción. Este camino es el que da acceso al Arboreto de Luis Ceballos.
Los Ingenieros, además de abrir esta red de caminos, construyeron una serie de puentes para salvar los arroyos y barrancos que bajan por las laderas del monte, como son el del Romeral (o del Plantel) o el del Helechar (o del Infante) y el del Cerro del Alamillo. Actualmente solo nos queda el recuerdo fotográfico de los mismos.
Bibliografía
• El Escorial Sin Secretos, Fichas toponímicas descriptivas del Real Sitio de San Lorenzo y sus alrededores, de José Ramón Luis-Yagüe González y Vicente Molina (1951).
• Historia de los Bosques Reales de San Lorenzo del Escorial, de José Javier Ramírez Altozano (2009).
• Los Montes del Escorial. Historia de una repoblación, de José Javier Ramírez Altozano (2011).
• La Escuela de Ingenieros de Montes en El Escorial, de José Javier Ramírez Altozano (2016).
• Saber es Hacer, Memorias de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes en San Lorenzo de El Escorial, de Javier María García López y José Ceballos Aranda (2020).




