La fotografía escurialense

José Ruiz Guirado.- TRAEMOS a vuela pluma esta somera introducción a la fotografía en España. Desde el daguerrotipo y el calotipo hasta el desarrollo técnico del colodión, la albúmina y el gelatino-bromuro, posibilitarían el nacimiento de la fotografía de viajes, el retrato y el periodismo gráfico. Las fotografías, por su calidad técnica, artística; así como por su valor de testimonio de personas, costumbres, oficios, efemérides históricas: formarían de alguna manera el entramado de la España decimonónica. De esta guisa se podría contemplar el aspecto de pueblos y ciudades, las diligencias y los primeros ferrocarriles (de los que Azorín daría buena cuenta); retratos de personajes célebres (toreros como Cúchares y Frascuelo; escritores como Bécquer o Carolina Coronado; políticos como Castelar o Cánovas del Castillo; espadones como Narváez y Espartero).
PARA NUESTRA FORTUNA contamos en San Lorenzo del Escorial, con importante contribución de la fotografía y sus fotógrafos escurialenses, a los que habrá de volverse nuevamente, porque ya habrá habido nuevos nombres, con sus aportaciones. Nombres como Carlos Huertas, Doctor Hernández-Brit, Familia Quesada, Antonio Portero, Carlos Eloy Fernández Rodríguez, Austricliniano Arribas González, Fernando Pérez del Villar Benito, Ángel Luis Domínguez, Carlos Contreras, los hermanos Jesús y Félix Ayuso. Grupo Fotográfico Escurialense. A los que se han unido nombres nuevos, Chema Lara, Pedro Rubio, etc. Entre estos excelentes fotógrafos, traemos a colación dos figuras populares de la población.
ELÍAS MORALES ORTIZ EN SAN LORENZO DEL ESCORIAL
UNO de estos casos lo vendría a protagonizar el fotógrafo Elías Morales Ortiz, en el pueblo madrileño de San Lorenzo del Escorial. Aunque natural del Tiemblo, donde nació en 1904 y se trasladaría al pueblo madrileño hacia 1912. Se instalaría primero en la Casa de la Reina y posteriormente, hasta su fallecimiento, en la calle de las Pozas. Se ganaría la vida en el oficio de guía turístico del Monasterio de San Lorenzo, como tantos otros convecinos. Un desgraciado accidente acaecido a la edad de 46 años, le llevó a abandonar la profesión, como consecuencia de las dificultades arquitectónicas que tendría que salvar en las distintas dependencias del Monasterio. En el trabajo “San Lorenzo del Escorial. Estampas de un pueblo, coordinado por Justo Sánchez Díaz, y editado por el Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial, en la Imprenta Ergón de Majadahonda. En la sección “Fotógrafos de San Lorenzo del Escorial, de Ángel Luis Domínguez Martín y Carlos Contreras Pérez del Villar, nos relatan los pormenores de las vicisitudes de alguna de los episodios de su vida: “Don Teodosio, el párroco por aquellos años, le animó e incluso le prestó dinero para que se hiciese fotógrafo. De forma autodidacta y leyendo libros se desarrolló en la profesión. Su primera cámara fue de las llamadas del “minuto”, con su mini laboratorio incluido, lo que permitía que los clientes se llevasen las fotografías poco tiempo después de haber sido tomada. Posteriormente adquirió otras cámaras más modernas, de las que su familia conserva dos de la marca Voitglander, de 35 mm. El revelado de negativos y el proceso de imágenes lo realizaba en su domicilio, que contaba con un cuarto oscuro y participaba en ello toda la familia. Con su esposa Vicenta Zuloaga, tuvo diez hijos, de los que siete de ellos fallecieron a edades muy tempranas. Falleció con 79 años, habiendo traspasado muchos de sus conocimientos y material fundamental de laboratorio, a Eloy Fernández de la Peña, que era compañero de profesión.
ELOY FERNÁNDEZ DE LA PEÑA
Sabemos que vio la luz en estos pagos escurialenses un mes de agosto del año 1925 (no me cabe duda alguna que su nieto Carlos, que sigue la tradición del abuelo, o la propia hija nos podría contar todos esos detalles familiares que los ajenos desconocemos). Lo hizo en el seno de una familia modesta. Hubo de comenzar a ganarse la pitanza como albañil, oficio que ha dado brillantes ejemplos de buen hacer en este pueblo. Se casaría en 1952 con Felicitas Rodríguez. (Esos actos particulares, íntimos e irrepetibles, serían descritos por los protagonistas de una manera muy especial y particular). Sabemos también que su aprendizaje profesional lo sería de la mano de Elías Morales Ortiz, ya un maestro de la fotografía. Quienes le han conocido podrían contarnos multitud de anécdotas, vivencias; portando su cámara al hombro por los Jardincillos, retratando cualquier escena habitual de la vida familiar y social escurialense. Sin embargo, aquí nos hemos fijado en su capacidad humana e intelectual. Cómo una persona de orígenes humildes, se adentra en la sociedad local, ya desde la política, siendo elegido concejal por el Tercio de Cabezas de Familia; como desde la cultura, colaborando, ya no como fotógrafo, sino en calidad de escritor en “El Semanario Escurialense”, “Gaceta del Coliseo”; incluso con publicaciones con un fondo social: “La Generación del hambre” (Memorias y consideraciones, Madrid, 1981), testimonio en primera persona, crónica de una época local. La facera histórica, “Fray Antonio de Villacastín. Obrero Maro de San Lorenzo del Escorial. Publicado por Coliseo Real, San Lorenzo de El Escorial, 1988.




