La Cooperativa de las Casas Baratas. El padre Gerardo Gil (I)

VICENTE M. ROSADO.- El P. Gerardo nació en la aldea de La Vid, provincia de Burgos, el día 3 de octubre de 1871 y murió en Paracuellos del Jarama el 30 de noviembre de 1936.
No me centraré en su peregrinar por la geografía española, que fue variada hasta que en 1905, tras haber conseguido su licenciatura en derecho mercantil, volvió al colegio universitario María Cristina hasta su cierre en 1933. En ese tiempo se desarrolló su obra social en ambas localidades escurialenses centrada en la clase necesitada.
En el año 1904 aproximadamente se establecieron en el colegio de las HH. Carmelitas de la Caridad las Escuelas Dominicales, destinadas a jóvenes obreras, empleadas y doncellas domésticas. Se las proporcionaba la educación y formación que no habían tenido, siendo su mayoría analfabetas. Aquí surge la figura del P. Gerardo Gil como director espiritual y consejero de la Institución. Asociada a las Escuelas fue fundada la Caja Dotal a propuesta del padre Gerardo Gil argumentando la necesidad de crearla para fomentar el sentido del ahorro, que según sus palabras: “La Caja Dotal es una especie de Caja de Ahorros, cuyo objeto principal es el de facilitar a las jóvenes pobres, sobre todo a las sirvientas y obreras, la formación de una humilde dote para la época de tomar estado; es decir, ayudarles a reunir, por lo menos, unos cuantos cientos de pesetas para hacer frente a las primeras necesidades de su nuevo hogar”. Sus fondos procedían de donativos a la “obra”, la mitad de los recursos anuales de las Escuelas Dominicales, cuotas de socios, y producto de bailes populares en las que había rifas, tómbolas, etc. Estos fondos se ingresaban en Cajas de Ahorro y/o se invertían en valores con la intervención de un agente de bolsa. En 1916 San Lorenzo contaba con tres Cajas Dotales con 150 impositoras.
La institución contaba con una biblioteca de 500 volúmenes, emplazada en el colegio de las HH. Carmelitas para disfrute de las alumnas. También contaba con el llamado Buzón de la Buena Prensa, en el cual se depositaban ejemplares de literatura procedentes de donaciones de particulares.
En 1911, el padre fundó la Mutualidad Maternal, cuya finalidad era ayudar con dos pesetas diarias a madres necesitadas durante las dos semanas siguientes al parto, que sí este era doble, la subvención era de tres pesetas. Gracias a la creación de esta institución, el padre Gerardo fue nombrado Vocal del Consejo Superior de Protección a la Infancia. Un año después se publicaron los estatutos de la Mutualidad elaborados por él.
También en ese año quedó constituido el Patronato Social, siendo el padre Gerardo, como no, uno de los más activos agentes. En este Patronato quedaron englobadas las instituciones reseñadas anteriormente, al que fueron añadidas el Sindicato de Costureras, la Escuela de Madres, las Catequesis, y el Ropero. Otro compromiso del Patronato Social era la relación con los presos de la cárcel y evitar, en lo posible, la soledad con visitas frecuentes, proporcionándoles ropa, y en fechas señaladas comida especial.
Ese mismo año de 1911, intervino competentemente en la fundación de la Caja Popular de Ahorros y Préstamos con sede en el Monasterio, que ya en 1915 había 80.000 pesetas depositadas a pesar de la crisis económica de esos años. En 1916 su balance era de 96.000 pesetas de activo y casi 94.000 de pasivo, con un total de 1.200 impositores.
El trabajo social del padre Gerardo no cesaba, pues en 1913 creó el Sindicato de Costureras y el Sindicato de la Aguja, cuyo fin era mejorar las condiciones de las que actualmente llamaríamos “Régimen especial de empleadas del hogar”, que entonces era por cuenta propia, y se extendía a costureras, modistas, sastras, bordadoras, encajeras, etc. y evitar la posible esclavitud a la que eran sometidas con horarios de 11 horas e incluso en días festivos. En esta afiliación se incluía un plan de crear una bolsa de trabajo, un taller, y una subvención y ayuda en el caso de enfermedad. Cuatro años después se presentó al Instituto de Reformas Sociales un proyecto de Ley que regularía un máximo de nueve horas, las horas extraordinarias no pasaran de dos y al doble de cobranza, descanso domingos y festivos, y un jornal mínimo dependiendo de la categoría y/o prestándolo a domicilio.
Sobre una reunión celebrada el 23 de diciembre de 1914 bajo la presidencia del padre Teodoro Rodríguez y con la presencia del padre Gerardo se decidió que, aunque existía una Sociedad de Socorros Mutuos para hombres, e independientemente otra para mujeres, se decidió unificar aquella y permitir la admisión a las mujeres de los afiliados, que hasta ese momento estaba vedado. Esta sociedad tenía por objeto asistir en casos de enfermedad, desempleo, o muerte, en este caso a la familia del fallecido.
En ese mismo año quedó establecida, por supuesto por el padre Gerardo, la Escuela de Madres con el fin de preparar a las futuras madres en la educación de sus hijos, y así mismo aleccionarlas en la gestión del futuro hogar doméstico. Los acuerdos decidieron que la cuota anual sería de 12,50 pesetas, que el familiar del fallecido recibiría 15 pesetas si contara como socio entre tres meses y un año, 35 pesetas entre un año y dos, y en el caso de llevar más de dos años, el importe a recibir sería de 75 pesetas. La asistencia llegó a contar con 80 madres y las clases se impartían en el salón de catequesis en el Monasterio. Al poco tiempo de establecerse ya contaban con 150 socios, y el domicilio social estaba en la calle Buenavista 5 (actual calle del Duque de Medinaceli).
Ese año de 1914 fue el más prolífico del padre, pues bajo el órgano del Patronato Social, el 22 de marzo fue fundado el periódico El Independiente. Estaba compuesto por tan solo cuatro hojas sin paginar y su formato era cercano al tamaño folio actual. Entre otros, tenía sus escritos el padre Gerardo, y de vez en cuando residentes de San Lorenzo, alumnos de la Universidad, y veraneantes. Este periódico le sirvió a nuestro protagonista para iniciar la gran empresa que le supuso formar parte de la historia escurialense: La Cooperativa de las Casas Baratas, instituida para construir viviendas para obreros, por lo que les emplazo a la siguiente crónica.




