Ese incomprendido deporte en El Escorial, Agility canino

Carlos de Guinea.- Son muchos y diversos los deportes que se practican en la actualidad en compañía de un perro reforzando la compenetración entre guía y perro, pero hay uno que ha alcanzado una extraordinaria popularidad en muy poco tiempo y que surgió como una actividad efímera que buscaba entretener al público durante la famosa exposición canina de Crufts que se celebró en Londres en 1978 (en la que se inscribieron 14.712 perros). En esta exposición los organizadores quisieron ofrecer un espectáculo divertido durante los descansos inspirado en las pruebas hípicas de salto, pero adaptado para perros. John Varley, miembro del comité organizador de la exposición y Peter Meanwell, adiestrador y juez de obediencia, diseñaron esta actividad nueva, divertida y visual para el público durante los descansos. En esta primera ocasión solo participan 8 perros en total, divididos en 2 equipos. El público quedó encantado: los aplausos y risas fueron tan grandes que decidieron repetir la demostración en 1979, esta vez ya como competición oficial. En 1980, el Kennel Club británico aprobó un reglamento oficial y en 1991 la Federación Cinológica Internacional lo reconoció como deporte canino internacional.
El Agility llegó a España a mediados de los años 80. En 1991, fue reconocido oficialmente por la Real Sociedad Canina de España, alcanzando tan alto nivel que en 2025 hemos logrado en el Campeonato Mundial de la FCI celebrado en Suecia tres de los cuatro títulos mundiales en juego por equipos y un excelente palmarés.
Desde mi punto de vista lo más interesante de este deporte no es la alta competición sino lo que supone para el propietario corriente como es la mejora de la obediencia y el control del perro, fortalecer el vínculo entre perro y guía, fomentar el ejercicio físico y mental del perro y, además, ser una actividad muy divertida y social.
El lector poco habituado a estos asuntos se preguntará es si es una actividad reservada a perros de raza y qué razas son las más adecuadas. La respuesta es que es una actividad para cualquier perro con o sin raza si bien los reglamentos de las sociedades caninas correspondientes se limitan a los perros de raza por ser su objeto mantener, conservar y mejorar cada una de las razas puras que están bajo su tutela.
En cuanto al tamaño se han establecido cuatro categorías atendiendo a la altura a la cruz:
SMALL para perros de menos de 35 cm, pequeños, rápidos y ágiles como Shetland, Jack Russell Terrier, Yorkshire Terrier y los spaniels continentales.
MEDIUM para perros de 35 a 43 cm, que poseen un buen equilibrio entre potencia y maniobrabilidad y son ágiles, obedientes como Caniche Mediano, Cocker, Schnauzer Miniatura o corgis.
INTERMEDIATE para perros de 43 a 48 cm para perros medianos-grandes rápidos, con mucha capacidad de salto y obediencia como Border Collie (pequeños), Pastor Australiano (medianos) o Pastor de los Pirineos.
LARGE para perros de 48 cm o más, potentes, veloces y espectaculares, como Border Collie (que se ha convertido en el rey del Agility), Pastor Belga Malinois y Tervuren (otra de las grandes estrellas en alta competición), Pastor Australiano.
Normalmente el Agility se practica en clubes deportivos que tienen las instalaciones adecuadas y cuentan con monitores expertos. Los primeros clubes que introdujeron el Agility en España se crearon en Cataluña y Madrid. A partir de 1991, empezaron a celebrarse competiciones nacionales y se formó la selección española. A partir de 2000 se produce una fuerte expansión, multiplicándose los clubes de Agility por todo el país, surgiendo ligas autonómicas. En la actualidad es uno de los deportes caninos más populares en España donde también se han multiplicado las pistas municipales para el uso público.
En El Escorial existen dos pistas de Agility: una, la más completa, en el Parque de La Manguilla y la otra en la calle Dos de Los Arroyos. En San Lorenzo solo hay una en el Parque Huerta de Talabares más decorativa que otra cosa, instalada en un espacio muy amplio de un parque canino, sin separación alguna, con muy pocos obstáculos puestos al tuntún.
En cuanto a El Escorial, la de los Arroyos está en un sitio muy bonito y tiene suficientes obstáculos para enseñar a nuestro perro, pero carece de separación de su entorno de forma que se convierte a menudo en un centro de tertulia mas que un campo de Agility propiamente dicho.
Por último, el de La Manguilla estámuy bien diseñado y cercado, en un entorno maravilloso, pero no se respeta como campo deportivo. Es más, hay padres que lo toman como un campo infantil y esto es un craso error, no solo por sustraer la instalación y apartarla de su fin sino porque la concentración de perros en un espacio reducido no hace de este un lugar idóneo desde el punto de vista higiénico para los niños pequeños y eso sin contar que se pueden topar con un perro que sin querer les haga daño. También hay otro grupo de gente, amante de los perros, que lo toman con un parque canino para que los perros hagan sus necesidades y jugueteen un poco y los llevan dentro del recinto a estos efectos sin percatarse que dificultan su uso para el fin que fue concebido y que requiere de una cierta concentración de los ejemplares que están en ello.




