ESCORIAL MEJOR (II) – TAN CERCA Y TAN LEJOS

Fernando Del Campo Fernández-Shaw.- Pues sí. Como solemos hacer casi todos (hay algún bicho raro que lo consigue), el comienzo de un nuevo año es (o pretende ser) el comienzo de la planificación de la ordenación de los deseos de los intentos de la consecución de objetivos… es decir, lo mismo de todos los comienzos de año… O no.
Pero hay objetivos que no se pueden ni conseguir, ni siquiera intentar, ni menos ordenar y casi imposible planificar sin tiempo, voluntad y conocimiento; los famosos “hacer”, “querer” y “saber”…
Y esto, a mi juicio, y compartido por muchos otros, es lo que creemos que necesita nuestro Escorial. Nuestro Escorial que ha de ser mejor, o algo mejor, o en algunas cosas, mejor que ayer; sin obsesiones, sin volvernos locos, sin tensiones, sin polarizaciones ni crispaciones… sino haciendo un análisis objetivo (lo más posible) y con trabajo, con más trabajo y con un penúltimo esfuerzo de trabajo. Creo que no hay muchas más vías.
Y sí, desde la sociedad civil, desde el conjunto de la ciudadanía, entendida esa sociedad como un(os) conjunto(s) de vecinos y ciudadanos que comienzan voluntariamente a trabajar juntos y a organizarse entre ellos con el fin de analizar la situación que se quiere mejorar, planificar los objetivos que se obtienen tras ese análisis, establecer los medios de los que disponen y sacar las conclusiones para proponer o influir en las decisiones de los políticos. A grandes rasgos.
Fuera de la política, hay ahora en el ámbito escurialense conjuntos de ciudadanos que trabajan unidos para conseguir determinados fines relacionados con el tipo de institución u organización con el que colaboran: empresarial, profesional, cultural, educativo, medioambiental, deportivo… Ya están organizados, trabajan para esa institución (generalmente, de forma altruista) y tienen clara su visión de la sociedad, su propósito en la misma y sus valores…sus señas de identidad. De alguna forma, trabajan para mejorar y/o complementar lo que hay, cada una en su ámbito, a su manera y con sus medios, que no suelen ser muchos. Y al estar “fuera de la política” (aunque algunos rocen levemente su “color político”), precisamente remarcan y se sienten orgullosos de esa objetividad, de esa independencia y de ese apartidismo que les permite trabajar para todos y no depender de nadie, en sentido alguno. Y así ha de ser. O así debería de ser, pero añadiendo un matiz: el promover el interés general e influir, aconsejar, orientar, informar… en aquellas decisiones (políticas o no) que hagan mejorar las cosas para todos los que vivimos en este entorno tan privilegiado.
La educación. Aquí me pararía. Piedra angular y base de todo lo demás; cada día que pasa lo tengo más claro. El promover y divulgar conocimiento (y por qué no decirlo, determinados valores) a nuestros niños, jóvenes y no tan jóvenes. Pero también dirigir esa promoción y divulgación a responsables políticos e institucionales, sin otro ánimo que “puedan saber de lo que hablan y, consecuentemente (…), hagan (y quieran hacer) lo que saben…”. Para mejorar nuestro entorno.
Y a partir, desde mi punto de vista, de esa educación / conocimiento / cultura… trabajar en tantos y tantos temas importantes hoy y en nuestro pueblo, lugar donde pasamos nuestra vida y que, irremediablemente, está impregnado de los problemas generales de nuestro país en particular y de muchas partes del mundo en general.
La política, entendida como consecuencias de la toma de decisiones, relacionada con nuestro tan importante entorno natural y el agua.
El emprendimiento y el empleo de los jóvenes y de esos otros, no tan jóvenes, que quieren / deben reorientar su vida laboral por cualquier razón.
Los nichos de oportunidades empresariales y profesionales de nuestro entorno escurialense.
La vivienda… ufff… Porque disponemos de un marco normativo lo suficientemente flexible y efectivo que permite adecuar dichas normas a la urgente necesidad que hay.
La fiscalidad municipal para determinados colectivo…
Pues ya vamos desgranando cosas… y seguiremos en ello.
Aprovechemos este comienzo de año para hincharnos de ganas, de fuerza, de moral y de ilusión… que ya tendremos tiempo para luchar contra las adversidades.
Y aprovecho para desear, tan sólo eso, para todos los lectores y seguidores de este periódico, un 2026 repleto de sólo tres ingredientes: salud, tranquilidad y equilibrio.
Pero ni estamos tan cerca, ni estamos tan lejos… estamos como nos merecemos y recogemos lo que sembramos. Pero sí puede haber un Escorial mejor.




