ESCORIAL MEJOR (I) – TAN CERCA Y TAN LEJOS

Fernando Del Campo Fernández-Shaw.- Aunque no es el tema de este artículo, ya que la actualidad manda, anteayer pude llevarme una de las mayores alegrías de los últimos tiempos, relacionada con la temática de mi anterior colaboración referida a las hermandades romeras: el comunicado de la Parroquia de San Lorenzo Mártir por el que se anunciaba “el deseo del Sr. Cardenal-Arzobispo de Madrid, D. José Cobo Cano, del Vicario Episcopal, del Párroco y sacerdotes de la Parroquia de San Lorenzo que se restaure la antigua HERMANDAD DE LA VIRGEN DE GRACIA, uniendo las actuales Hermandad de Señoras de la Virgen de Gracia y Real Hermandad de Romeros de la Virgen de Gracia”. Pues eso. Amén. ¿Brotes verdes? Eso espero… esperamos muchos…
E, hilado con el título de hoy, esta decisión (por ahora, deseo) no tengo ninguna duda de que va a contribuir a hacer un “Escorial” mejor… Un pueblo mejor, con romeros y romeras unidos de verdad, con proyectos conjuntos y aportaciones de “romeros y señoras” o de “señores y romeras”… ¡qué más da ya! Enhorabuena a ambas hermandades, y mucho ánimo y fuerza a mi querido amigo Eduardo y a mi querida amiga Maite, Romero Mayor y Presidenta, respectivamente, de las (por ahora separadas) hermandades actuales.
Un Escorial mejor. Ya va siendo hora.
Vengo manteniendo muchas, muchísimas, distendidas y entretenidas charlas con gente “gurriata” y “cacique”, unos “de toda la vida, con ADN local…”, otros “veraneantes y coloniales”, en las que la famosa expresión “hay que” sale a la luz como si no fuera con nosotros, sino con ellos… Momentos de encuentro y de coincidencia, sino plena, sí mayoritariamente convergentes, en los que, al final, todo se diluye y se queda en agua de borrajas… hasta la siguiente charleta que será un calco a la anterior… y así estamos.
Y es que en esa búsqueda (seguramente) voluntaria (o no) de querer vivir en un entorno mejor, en todos los aspectos posibles, al final las decisiones no las tomamos directamente los que vivimos, gastamos, pagamos, disfrutamos, sufrimos… aquí. No. Las toman otros. O permitimos, por acción u omisión, que las tomen otros. Los ciudadanos, vecinos, parroquianos, llamémonos como sea, permanecemos impasibles y pasivos viendo cómo la vida va pasando… y todo sigue igual. Lo dicho, la actitud del “hay que… pasivo”. Pero aunque no he mencionado la palabra “política” (¡ay!), precisamente puede que se trate de eso, o sí se trata de eso, pero desde otra dimensión: la ciudadanía, el vecindario, la parroquia… la sociedad civil. Y como también dice una (para mí) referente de esta forma de pensar a la que vengo siguiendo, “… para que las cosas cambien hay que dejar de estar sentados esperando a que las cambien los demás…”. ¿Cómo? ¿Metiéndonos en política? No… ¡lo que nos faltaba…! O no así ni ahora…
Por las razones que sean, queda mucho por hacer, hay muchos frentes que atender, hay muchas áreas a mejorar y otras que no se hacen… aunque hay algunas cosas que se están haciendo bien.
No creo que merezca mucho la pena insistir en el incomparable potencial que tiene nuestro entorno escurialense, todos lo sabemos y lo saben los que no están aquí, pero tienen una relación directa con nosotros. Pero hay que exigir, no ya pedir, que se saquen adelante y se gestionen proyectos, ideas, iniciativas de la sociedad civil que sean prioritarias, que sean eficaces y que promuevan un ambiente de futuro y esperanza en todos y cada uno de los ámbitos de la vida de un pueblo. Proyectos que incluyan y canalicen el talento y la experiencia de sus habitantes.
Escuchemos a nuestros jóvenes emprendedores con vocación de abrirse camino en cualquier sector profesional o empresarial, veamos qué quieren hacer, por qué, cómo, dónde, cuándo… ¿se les pueden facilitar las cosas? O tantas personas, no tan jóvenes, que buscan una segunda oportunidad y se quieren “reinventar” o dar un giro a su vida con un negocio o actividad que les permita seguir adelante…
No sé si se trata del comentado “ascensor social”, tan necesario e importante en cualquier sociedad a la hora de incentivar el afán de superación, de mejora y de progreso de las personas… pero seguro que es algo parecido a ese vehículo elevador que transmite esperanza y fe en el día a día de cada uno.
Gestión. Y aunque rocemos el ámbito político, se trata de gestión conjunta para problemas conjuntos, sin extremismos ni colores, sin mandatos contradictorios superiores… Sin otro fin que trabajar en hacer de nuestro pueblo el mejor. El mejor aprovechando todo lo que tenemos, que es mucho, de todo lo bueno que hemos heredado…
¿En qué y cómo? Ni idea… o con alguna idea, seguramente inmadura y vaga, pero dispuesta a ser compartida, trabajada y mejorada con gente similar…
Pero ni estamos tan cerca, ni estamos tan lejos… estamos como nos merecemos y recogemos lo que sembramos. Pero sí puede haber un Escorial mejor.




