Entrevista con Victorino López, desde la Xcorial Xtrem al ciclismo infantil (o viceversa)

ADRIANA RAMÍREZ FÉ.- Los amantes de la bicicleta están de enhorabuena. Este mes de septiembre llega una de las grandes citas de las dos ruedas: la Xscorial Xtrem. Una gran marcha cicloturista de 119 kilómetros y 2.500 metros de desnivel positivo entre Segovia y Madrid que recuerda una parte del trazado de la mítica Vuelta a los Puertos, organizada por el Club Ciclista Escurialense que, además de poner en marcha esta gran quedada para aficionados en forma y profesionales que quieran calentar motores de cara a la Vuelta, coincide con el inicio del curso escolar de la Escuela de Ciclismo. El objetivo, enseñarles a disfrutar con seguridad de una divertida disciplina deportiva en la que, además de fortalecerles física y mentalmente, se forjan grandes y buenos amigos. Los únicos requisitos, ser mayores de ocho años y gustarles montar en bici.
Sobre la prueba y la escuela hemos hablado con Victorino López, presidente del Club, en cuyo haber aúna, junto con otros tantos que se iniciaran con él, esta afición desde niño hasta bien entrada su época dorada, para trazar todos a golpe de pedal grandes rutas cicloturistas por todo el territorio nacional.
¿Qué supone para un club como el ciclista escurialense organizar una prueba de este calibre?
Por un lado, una enorme ilusión no exenta de sacrificios porque inicialmente quisimos hacer una Gran Fondo entre Madrid, Segovia y Ávila. Pero al final, por problemas con las diferentes delegaciones de la DGT, tuvimos que recortar dejando Ávila fuera. Por otro lado, aunque el sentido que pretendíamos darle inicialmente era de marcha cicloturista pura, este tipo de pruebas en España tiende a estar mal enfocada en el sentido de que una parte de los participantes quiere competir y la otra hacer cicloturismo, por lo que en la Xcorial Xtrem tuvimos que optar por un modelo de cicloturismo controlado.
Aparte de la Xcorial Xtrem y las competiciones federativas, como la de David Montenegro etcétera, el Club Ciclista Escurialense tiene una gran función social. Si miramos dos semanas atrás, por ejemplo, en el Ascenso a la silla de Felipe II en las fiestas patronales.
Sí, a ver, yo he sido fundador del Club Ciclista y llevo de presidente desde el año 2000 y siempre hemos pretendido, primero, promocionar el ciclismo base a nivel local. Ahora mismo tenemos unos 25 niños y niñas en la escuela y no te puedes imaginar la técnica que adquieren sobre la bici, pero también de convivencia, no solo con los compañeros del club, sino con chicos de otros clubes. El pertenecer a un club marca una gran diferencia entre los niños que montan solos o en el entorno familiar con los de su misma edad que aprenden en el club: en técnica, en saber convivir con otros niños, en todo. Las escuelas cada día están funcionando más y mejor.
¿Con cuántos socios cuenta ahora mismo el CCE?
Del club somos ahora, incluyendo los niños de la escuela, 110.
Pocos para las poblaciones escurialenses. Al Club, sin duda se le conoce, pero ¿crees que se conoce suficientemente la escuela?
El club ciclista lo que hace es gestionar las diferentes etapas. En lo referente a la escuela los padres lo tienen muy fácil. Si tienen niños de 8 a 12 años lo tienen facilísimo para apuntarse porque lo gestionamos todo: el seguro deportivo, la licencia deportiva, los monitores. Una vez en la Escuela, se les forma en seguridad vial y luego practican dentro de los espacios que nos ceden los ayuntamientos, bien sean al aire libre o bien, si hace mal tiempo, en sus instalaciones cubiertas. No se les saca a carretera, para eso hay escuelas específicas. Sí por caminos del entorno, como el de Monesterio, la zona de La Penosilla o el parque de La Manguilla. Tenemos un entorno estupendo donde los niños se pueden iniciar y practicar y no veas de qué manera aprenden; aprenden y disfrutan. Luego ya las familias eligen si participan en marchas u otros encuentros deportivos, pero eso siempre es bajo la supervisión bien de la Federación Madrileña o de la española. También los llevamos a conocer el Velódromo de Galapagar, para que lo conozcan y practiquen allí. Los niños de 8 a 14 años siempre tienen la opción, o los padres tienen la opción, a través del club ciclista, de practicar ciclismo. Pero todo bajo la premisa de garantizar la seguridad de los menores.
¿Y tras la escuela?
Los que quieren seguir, si los padres así lo estiman, pasan al Club. El año pasado, varios niños ya de 14 años terminaron en la escuela y han pasado a Club y, a partir de ahí y en función de la destreza personal de cada uno, van subiendo. Por ejemplo, este año tenemos tres niños compitiendo en equipos de cadetes en diferentes equipos en la comunidad de Madrid. Uno en Galapagar, otro en Madrid
Los dos Darío, Teo y David ya forman parte de equipos. Pero es imprescindible que los chicos quieran y los padres también.
Y además de las carreras, siempre está el cicloturismo al que también se pueden unir los padres.
Así es. Se forman grupetas y se sale, bien por carretera o bien por montaña. De hecho, entre los 20 y los 40 años se está imponiendo ya más el cicloturismo de montaña. En cualquiera de los casos, cualquier persona que busque grupos para salir, dentro del club no solo se gestionan las licencias federativas sino que también, según el perfil, los gustos y nivel, les recomendamos la idoneidad de alguno de los grupos o conocer personas con quien practicar, rutas que pueden hacer, también en grupos de mayores de 40 a 60 con gran nivel.
Y luego hay otro grupo, en el cual estoy yo ahora mismo, que somos unos 15 cicloturistas que tenemos más de 70 años todos, y estamos promocionando el ciclismo, y ya no solamente aquí en San Lorenzo y en El Escorial, sino a nivel nacional, porque programamos viajes, hacemos cicloturismo de verdad, y encima lo pasamos genial, con gente como Toño Cebrián, Pepe Tejero, que está siempre por ahí, Félix, José Ramón Millán, bueno, somos un grupo de 15 o 20 personas de más de 70 años, y hemos hecho ya el Camino de Santiago desde Gijón, desde Roncervalles.




