Entrevista con Pepe Tejero. Zipi Zape: cincuenta años haciendo pueblo

Pepe Tejero. Foto © Liliana Ruiz Villamayor.
A.R.F. y Liliana Ruiz Villamayor.- José María Tejero Fernández, Pepe. También conocido por Pepe Tejero o Pepe Tijeras. Es presidente de una de las peñas más populares y antiguas de San Lorenzo de El Escorial, el Club de Amigos Zipi y Zape, que este año han celebrado su 50 Aniversario. Muchos los conocen bien, pero para quien se haya incorporado a la vida escurialense recientemente, os los damos a conocer.
¿Cuándo arranca la peña?
Acabamos de terminar el 50 aniversario de nuestra fundación. Arrancó en 1975 jugando un campeonato de fútbol en el que nos juntamos unos amigos y, a partir de ahí, se fundó la peña para apoyar al equipo. El equipo en principio se iba a llamar Cipriano porque era el bar que nos patrocinaba las camisetas. De ahí pasó a Cipri, de Cipri a Cipi y antes de que terminara la temporada éramos Zipi Zape, unos muñecos que han sido muy simpáticos toda la vida y así nos pusimos. Aunque cuando hemos hecho algo como grupo folclórico el nombre no nos ha ayudado mucho
(ríe).
¿Nos puedes contar un poco el papel que ha jugado el Zipi?
Bueno en el 77 hicimos dos carretas para las romerías: una para la del Escorial de abajo, la destruimos cuando terminó la romería, y otra para la del Escorial de arriba en una semana. Y así lo hicimos también en el 78. Pero era una paliza y ya en el 79 sólo participamos arriba.
Un poco más adelante, en el año 79, nos vino a buscar otra peña -que era la más longeva y que sigue existiendo, es el Chupetín- para que participásemos con ellos en la campaña de Navidad. Hacían un Belén en el centro del pueblo -el Belén Municipal- y una programación de Navidad para entretener a los chicos: funciones de cine, de teatro. Y, después, cuando entramos nosotros, empezamos a hacer viajes, lo llevamos al zoo, a Juvenalia o al Campeonato del Real Madrid de baloncesto. Nos pasábamos unas Navidades muy entretenidas. Conservamos los programas de todo lo que se hacía, que han formado parte de la exposición por este aniversario y la gente se ha quedado asombrada de la cantidad de actividades que había y que, afortunadamente, algunas se mantienen.
Pero también organizáis muchas más cosas socio-deportivas, creo recordar.
Por ejemplo, la San Silvestre Gurriata. Nos cuestionamos que si la hacían en todos los sitios ¿por qué aquí no? Y ya llevamos 30 ediciones. Campeonatos de fútbol para todas las edades de los peques; campeonato de baloncesto, de ciclismo. Bueno, era una paliza, pero muy sana. La verdad que nos lo pasábamos muy bien. Para conseguir fondos hacíamos una rifa en la que la gente participaba masivamente porque, al final, la gente sabía para lo que era y vendíamos todas las papeletas. Era estupenda, e daban televisiones en color de aquel entonces, o bicicletas. En fin, que no era una rifa cualquiera.
¿Y a partir de ahí, ¿os engancháis a las fiestas de San Lorenzo?
A ver. San Lorenzo tiene unas fiestas. Sí, es el patrón. Pero nunca se ha celebrado como la Romería de la Virgen de Gracia, ni parecido. Así que tratamos de darle un impulso, nos invitaron a organizar la procesión y ahí seguimos desde, creo, el año 85. Y luego ya se nos ocurrió hacer una chocolatada el día del patrón, dar una sangría cuando termina el pregón, cantar el himno de San Lorenzo, que estaba un poco ahí -hay un himno oficioso que hizo Eloy Fernández de la Peña, que ahora hablaremos de él, porque es el que nos metió en el folklore también-, y es un himno que habla de lo bonito que es el entorno
Es un himno muy chulo, aunque la música no es nuestra, que está sacada de una opereta, pero la letra sí. Y empezamos a cantarlo en las fiestas
Ahora hay también un canto a El Escorial más jocoso, que a la gente también le gusta…
¿En qué momento saltáis al Folclore?
En el mismo 85. Organizamos un festival que ya cuenta con treinta y seis ediciones, aunque no han sido continuadas, porque el primer festival lo hicimos en el 85 con motivo del 400 aniversario de la terminación del monasterio. El monasterio terminó en 1584, pues en 1984 se organizaron aquí diferentes actos y nosotros nos descolgamos un poco, pero en el 85, con el mismo motivo, nos dejaron hacer un festival durante las fiestas, que fue el más grande que se ha hecho aquí, con 4.000 sillas, que se quedaron cortas cuando aquello empezó. Trajimos ocho grupos de Castilla-La Mancha, Castilla-León y de Madrid, y nosotros nos incluimos porque en esa fecha ya llevábamos unos años de rodaje en el folclore.
Desde hace tres años le hemos dado un aire nuevo, distribuyendo los grupos en diferentes puntos del pueblo, que bautizamos como Escofolk, para acercar estas canciones y bailes tradicionales más a la gente.
Has mencionado a Luis Fernández de la Peña
.
Efectivamente. En el año 79, Luis Fernández de la Peña, que era un hombre muy inquieto y estaba muy relacionado con la compañía de teatro que se estaba formando por entonces, -Amigos del Real Coliseo bajo la dirección del escritor Álvaro Custodio, junto con otros profesionales del mundo del teatro-, comenzaron a hacer representaciones. Y por esas fechas a Carlos Eloy se le había ocurrido hacer una obra de teatro folclórica en su totalidad, con la que reflejar costumbres de la comarca en el Coliseo. Así que hacíamos cosas de Robledondo, de Fresnedillas de la Oliva (la vaquilla, que es una fiesta ancestral quizá de la zona será la más antigua de todas), de aquí del mismo San Lorenzo, En una primera parte, hacíamos un recorrido con rondas de boda, rondas de novia -que desde entonces hemos continuado haciendo; aquí cada chica que se casa no le falta su ronda, por el día de antes o unos días antes- y, la segunda parte, era un recorrido por la Romería, desde que suenan las bombas reales para anunciar que hay que levantarse para ir al Rosario, el canto de la Misa del Alba, que le venimos realizando nosotros también desde hace 35 años a las 7:00 de la madrugada y, seguidamente, baile y cante de jotas y otros aspectos más lúdicos de esta celebración.
¿Y eso en el Coliseo?
Eso lo hicimos en el Coliseo el año 1980, en agosto. Hicimos seis representaciones, y en todas con el Coliseo a tope. Y luego el año siguiente, en el 81, hicimos otras cuatro representaciones en el Coliseo con regidoras profesionales, con director, bueno, Eloy era el director porque además fue el guionista, registró la obra bajo el título Así canta y baila el pueblo. Todo ello dentro de la programación del Coliseo, que entonces el Coliseo tenía más participación del pueblo. Hoy día la Comunidad de Madrid lo está regentando, y lo lleva muy bien porque tiene muchas actividades, pero al pueblo no le deja meter la mano.
Como grupo folclórico, pues también actuamos en la Escuela de la Salle del País Vasco y en Almería… Por el medio, en Alcorcón, Murcia. Luego, en el año 97, cuando asesinaron a Miguel Ángel Blanco, nos llamaron para representar a la Comunidad de Madrid en un homenaje que se le hizo en Murcia, en el Teatro Romea. Fue muy emotivo. Estuvimos representando nuestra región. ¡Vamos, que el Zipi llegó a tener un gran caché en la Comunidad de Madrid en su época brillante!
Ahora hay un grupo que es… –en música los hay muy buenos aquí–, de la Villa y que está muy bien organizado; son los Chachipés. ¡Tienen una puesta en escena colosal, unos trajes! Y reconozco que éramos un poco vagos
Nos teníamos que cambiar de ropa
Éramos un poco desastre, en ese sentido.
Ya que estamos de Romería, cuéntanos un poco más del Zipi romero.
Zipi Zape Romero tiene también su historia. Porque, claro, en la romería también pasaba lo mismo. Si el folclore aún no estaba muy metido aquí, pues la romería tampoco
Hombre, los clásicos de siempre, iban con su guitarra, pero eran grupos reducidos. Entonces, cuando hicimos lo de la obra de teatro nos juntamos unas 60 personas de Zipi Zape –entre baile, músicos y figurantes, y el cortejo de pequeños también…–. Y la verdad es que, a partir de ahí, en la Romería apareció un grupo que llevaba veintitantas parejas y un cortejo, a lo mejor, de más de una docena de bandurrias y guitarras. Entonces, pues claro, eso empezó a tomar mucho nivel… Vinieron los de David Huerta, que hicieron el
–ahora no se llamaba Rompiendo el Baile, se llamaba La Boina–. Hicieron un grupazo también muy bueno, porque David Huerta es un musicazo. ¡Era un hombre que aprendió
! Era un buen trompa de orquesta, estupendo, unas notazas… Pero se dedicó a la dulzaina y ahora ha puesto la dulzaina a unos niveles
Incluso da con órgano interpretando música de Bach, cosas que son imposibles en ese instrumento, y ¡es que lo borda! Bueno, pues formó también su grupo y ese grupo por donde va –también con la música y el baile, porque son muy puristas–, triunfa.
También apareció el Zimborrio, apareció La Aldaba; aparecieron grupos que todavía siguen ahí y bueno, ahora ya la Romería es otra cosa. Al Zip y Zape nos dieron, instauraron un premio estando Juanjo Torres de Alcalde de la Romería, que cuando Agustín Cebrián empezó a mover, a meter a las peñas, porque la romería al origen era un poco de Madrid, gente de Madrid que venía aquí en verano y digamos los señoritos, como decíamos entonces. Eran los que organizaban la romería y aquí del pueblo participaba poca gente.
Con el tiempo, lógicamente la gente se ha ido metiendo y ahora la romería es absolutamente del pueblo y no se lo digas a las peñas, yo qué sé cuántas habrá, a lo mejor carretas hay, 80 carretas y peñas bien establecidas, a lo mejor 40 o por ahí. ¿Eh? Más, más.
Bueno, el día de la ofrenda se ve; están pasando peñas una hora y media o dos horas. Y entonces, bueno, pues instauraron un premio para el mejor grupo romero y nos lo dieron los dos primeros años. Y ya dijo el Zipi oye, este premio no está bien dado así, porque si nos lo vais siempre a lo mismos los demás van a decir, bueno, pues que hagan la romería ellos. Así que les prohibimos que nos dieran más premios y, hasta ahora, no nos lo han vuelto a dar
¿En cuanto a las carretas?
No somos muy hábiles haciendo carretas
(sonría). En todo ese tiempo sí que hemos procurado ser tradicionales. Somos de los que llevamos bueyes a la Romería. Y en toda nuestra historia tenemos tres primeros premios -nos salieron muy bonitas-. Fueron Los Jardincillos, la Paloma de la Paz, una paloma enorme de grande que casi no pasaba por el arco de la universidad y Aromas Serranos, con una serie de perfumes.
¿Alguna anécdota que recordar?
¡Bueno! Un año que a la Virgen se le escaparon las vacas, el que le dejó las vacas fue el Zipi Zape. Otro año, van a salir ya las carretas, dan la salida y al Zip no le llegan las vacas, una vaca -que la vamos a enganchar- nos damos cuenta de que está recién parida y el ganadero no nos había dicho y, claro, no tuvimos valor para enganchar al animal en el yugo.




