El mal llamado puente romano

Álvaro Esteban Díaz.- El pasado octubre, visitaba el territorio escurialense Isaac Moreno Gallo, ingeniero, historiador y afamado presentador de la serie documental Ingeniería Romana. En su paseo por la supuesta calzada romana y el puente que da acceso a la misma desde la localidad de El Escorial, junto a la carretera M-505, grabó un video que se convirtió en viral entre los vecinos; en él argumentaba sobre los aspectos técnicos de la calzada y el puente, y su conclusión era que no son romanos. Y razón tiene.
Por lo que se refiere al puente, fue construido durante el año 1767, al haber “determinado los vecinos de esta villa a sus expensas que se fabrique un nuevo puente sobre dicho río por cuyo medio se logra también la entrada de los víveres para este sitio durante las reales jornadas”. La decisión tomada por el concejo de la villa de El Escorial tiene su origen en que “a causa de haber experimentado que en algunas jornadas al tiempo que su Majestad y altezas reales pasaban al bosque y prados inmediatos a divertirse en la recreación de la caza por el río intitulado Aulencia que pasa inmediato a esta villa, la abundancia de aguas les ha privado del paso por aquella parte”. De esta manera Carlos III, rey cazador por excelencia, podría disfrutar de su afición venatoria durante las otoñales jornadas reales.
Con relación a la planta del puente, así como sus condiciones, fueron formadas por Gabriel Varela, adjudicándose a los maestros de cantería Juan Antonio Alvarado y Manuel Carrera en la cantidad de 8.600 reales de vellón. Quedaban referidas así las dimensiones del puente, las condiciones de pago en partes iguales: la primera al principiar la obra, la segunda al comedio, y la tercera y última después de finalizada, reconocida y declarada por buena, firme y conforme, así como el exiguo plazo para la construcción, pues se concretaba a ser “entregado a finales de septiembre próximo venidero de este presente año a fin de que pueda servir para el paso del Rey nuestro señor, y sus Altezas reales en la próxima jornada”. En las condiciones se reseña que “el ojo del puente ha de tener de ancho diez y seis pies; de alto quince; de largo otros quince”, así como el ancho de la calzada que habrá de medir 12 pies. Una de las condiciones de mayor relevancia, es la ubicación, indicando “que construirán el referido puente en el sitio en que estaba el antiguo puente sobre el río que llaman de Aulencia”. Volveremos sobre el antiguo puente más adelante. Durante el periodo de construcción muere por enfermedad Alvarado, uno de los maestros canteros, encargándose de la finalización de la fábrica el otro: algo usual en la época era la adjudicación a dos maestros para que en caso de fallecimiento de alguno, el otro pudiera continuar la obra y así evitar posibles paralizaciones. Tenemos constancia de los hechos gracias al expediente judicial que la viuda de Alvarado, junto con Manuel Carrera, promovió contra el concejo de la villa para reclamar las cantidades pendientes de pago. El requerimiento se resolvió a favor de los reclamantes, procediendo mediante peritos de ambas partes al reconocimiento y tasación del puente, arrojando un valor de 17.957 reales y 8 maravedíes de vellón, otorgando carta de pago en enero de 1770, momento en que quedaría finiquitada la disputa. La revisión presentó algunas pequeñas deficiencias que afectaban más a la estética que a la solidez y funcionalidad, y que fueron subsanadas antes de la entrega.
Este documento ha pasado inadvertido durante decenios por una interpretación errónea en el tomo V de Arquitectura y Desarrollo Urbano, dedicado a los municipios de El Escorial y San Lorenzo del Escorial. La autora de los textos identificó el expediente como relativo al puente del Tercio al ser las condiciones para la construcción y el plano “coincidentes por completo con el aquí tratado, a pesar de que estos lo sitúan en el Aulencia, dato sin duda erróneo, ya que en el dicho río no existe, ni se tiene constancia de que hubiera existido con anterioridad ningún puente igual a este”. Durante años el legajo se ha conservado en el valiosísimo archivo de El Escorial, referenciado al puente sumergido bajo las aguas de Valmayor, hasta que durante el transcurso de una investigación más amplia, me fue posible comprobar lo errado de la interpretación, especialmente al observar el bosquejo que en la parte derecha del plano representa la cacera que atraviesa el puente.
Efectivamente el puente tuvo un antecesor tal como nos indicaba el texto precedente “en el sitio en que estaba el antiguo puente sobre el río que llaman de Aulencia”, del que igualmente se conserva documentación en el archivo municipal de la villa. Este fue construido en 1625, durante el reinado de Felipe IV, aunque igualmente a expensas del concejo escurialense, y diseñado por Gonzalo Hernández bajo “las condiziones como se tiene de hacer una puente de cantería y mampostería y calçadas y enpedradas y manguardias en el rio desta villa en el camino que va a Robledo y a Valdemorillo”, y adjudicado al maestro portugués de cantería Gregorio Alonso, vecino de la villa, por una mejora presentada. Entre estas condiciones figura que “an de hacer una puente por la parte de arriba de la que esta echa de madera de frente de una cazera por donde ba el agua a la fresneda”. Entre las condiciones nos indica “que a de acer un arco de canteria labrado a picon y a de tener de ancho beynte pies y de grueso catorze conforme esta en la traça”; igualmente en la condición octava, dice “Es condizión que desde la dha puente asta la cacera por do va el agua a la fresneda ará una calçada todo el ancho de la puente que son catorce pies de la de cobijar la cazera que pase el agua por debajo y por los lados desta calzada así a la entrada como venimos de robledo y como bajamos a la villa a de quedar con sus caídas porque las cabalgaduras que no quisieren pasar por la puente abajen por allí”. Lo que no permite duda sobre el puente al que se refiere, ya que aún se conserva la conducción de aguas hasta la actual finca de La Granjilla. Cabe además reseñar, que este antiguo puente era de dimensiones mayores al actual.
Así mismo sufre diversas reformas a lo largo de su existencia: en el libro de actas del pleno de 4 de abril de 1897 reseñan “Resultando un hundimiento en el puente de la dehesa camino de Zarzalejo, que pone en peligro el paso de personas y ganados, se acordó proceder a su reparación, autorizando al Sr. Presidente para invertir la suma de setenta y cinco pesetas, en tal objeto”. La zona hundida corresponde precisamente con la alcantarilla que permite el paso de agua de la cacera. Nótese que ya se refieren al camino de Zarzalejo, cosa que no ocurría con anterioridad a la llegada del ferrocarril, lo que provocó el crecimiento del vecindario en las inmediaciones de la estación. La restauración más importante se produce en 1981, ante el derrumbamiento en el muro de acompañamiento del frente de salida de las aguas, lo que hacía difícil el tránsito de vehículos. La Comunidad de Madrid ejecuta un desbroce del terreno, reconstruye la parte derrumbada y desmonta una zona de sillares que aparece abultada, realiza dos zanjas descubriendo el trasdós de los muros de acompañamiento de ambos frentes y las rellena con hormigón ciclópeo para reforzarlo, así como pavimentar el tablero con hormigón encachado de piedra. La obra queda finalizada en mayo de 1983, según reza en el expediente del “Puente de acceso al vivero”, que se custodia en el archivo regional de la Comunidad de Madrid.
Desconocemos quién decidió imprudentemente incorporar el epígrafe que lo intitula como romano, creando confusión sobre su origen. Actualmente puede verse en la cara interior de la pieza central del pretil sureste, la inscripción “PUENTE ROMANO RESTAURADO EN 1986”. Parece que la restauración consistió en la reposición de parte del firme, y rejuntado de algunas piezas del pretil, realizado con personal propio del Ayuntamiento de El Escorial.
Para incidir aún más en la datación del puente, he de aclarar que la autoría no es totalmente propia. En el libro “¡ARRE! El Escorial a paso de herradura”, publicado en el año 2005 por la Sociedad de Fomento y Reconstrucción del Real Coliseo Carlos III, ya nos indicaban “el llamado Romano sobre el río Aulencia que fue construido por Carlos III en 1768, para facilitar las jornadas del Rey”. Aparte del error en el promotor, que como hemos visto corresponde al concejo de la villa de El Escorial, y al leve retraso en la fecha, aunque es probable que aún estuviera en marcha la construcción, resultó ser una fuente imprescindible para la investigación, aunque la cita debió pasar desapercibida para los interesados en la historiografía escurialense.
Historia tenemos, y muy amplia. Ésta del puente, lamentablemente, no es romana.




