El creador del Euroforum

Amparo Ruiz Palazuelos.- El mejicano Manuel Rodríguez Casanueva (1941-2017), hijo y nieto de emigrantes asturianos, mantuvo su magnífico talante vital hasta el final de sus días y, cuando un amigo le preguntó cuál era su secreto, le dijo: pararse no lleva a ningún sitio y ser joven no es cuestión de edad sino de no perder los ideales y luchar por ellos; es soñar en el futuro por el que se trabaja en el presente; es tener siempre algo que hacer, algo que crear, algo que ofrecer. Disfrutar de la dulzura de compartir valores e ilusiones con los demás es el mejor revitalizante y aprender de los errores es más práctico que hacerlo de los éxitos.
Una de las rupturas más abruptas de su vida fue tener que dejar Méjico a los 13 años para venir a España con sus padres. Viajó por toda Europa y aprendió idiomas, pero volvieron a enviarle a Méjico para cursar sus estudios universitarios. A los 20 años su padre le puso al frente del negocio familiar; a los 23 decidió casarse y creó Comercial MR para llevar los pedidos a otros 14.000 establecimientos comerciales y fue entonces cuando se matriculó en IPADE (Instituto Panamericano de Alta Dirección Empresarial), donde tuvo como mentor a Jesús Monzón, figura histórica del partido comunista y gran experto en mercadotecnia, con quien conectó desde el primer momento y de quien aprendió a dar más valor al ser que al tener.
Obligado a cerrar su negocio por falta de liquidez, con 32 años se presentó ante 150 personas y les dijo, con honesto dolor, que no había trabajo para el año siguiente. Decidió venir a España y su madre le regaló un Fiat con matrícula turística para que se pudiera desplazar. Fue a Palma de Mallorca a ver a Monzón (director del Instituto Balear de Estudios de Dirección Empresarial) y una vez más se sintió contagiado por su fuerza personal y su inagotable capacidad de motivación; al fallecer, en 1973, le sustituyó en el cargo.
De nuevo en Madrid y gracias a sus contactos en Méjico logró la distribución de la Harvard Business Review en España, que vendería más tarde por un millón de pesetas a la Editorial Deusto. Aprendió alemán para matricularse en la prestigiosa Escuela de Negocios INSEAD (Fontainebleau) y en 1975 se sintió preparado para crear EUROFORUM (Centro Europeo para el Desarrollo de la Empresa), un centro innovador en el campo de la formación permanente de directivos de empresa y punto de encuentro para propiciar el debate y la difusión de conocimiento en la sociedad española. Con gran capacidad de convocatoria, en 1976 logró reunir en el Palacio de Congresos de Madrid, por primera vez en España, a políticos, empresarios y sindicalistas.
Euroforum se iba consolidando con los encuentros entre diversos sectores de la sociedad con diferentes ideologías para debatir temas variados sin dogmatismos ni sectarismos, sin ideas preconcebidas y sin dejar de analizar cualquier alternativa. A medida que el proyecto se desarrollaba, sus foros y cursos avanzados ponían de manifiesto que las novedosas ideas y peculiar filosofía de vida de don Manuel no eran las más comunes: él era más de hacer que de poseer; más de distribuir que de acumular; más del diálogo que de la imposición; más de la reflexión que conduce al cambio de ideas renovadoras que al inmovilismo irracional; más del esfuerzo que del privilegio. Seguía practicando el libro ¿Tener o Ser? de Erich Fromm.
Uno de los puntos clave de Euroforum era el de la residencialidad y en 1979 se dio el primer paso en la residencia Fuente Pizarro (Collado-Villalba), pero el incremento de actividades llevó a ubicarlo en El Escorial. En 1987 se reabrió el hotel Felipe II (cerrado desde 1973), mediante alquiler a largo plazo y un año después (1988) comenzaron a celebrarse los Cursos de Verano de la Universidad Complutense. Debido al éxito, se rehabilitó y restauró un edificio histórico a pocos metros del Monasterio y en 1991 fue inaugurado Euroforum Infantes como sede del Instituto Universitario. También la publicación de Euroletter ayudaba a los dirigentes a tener un análisis objetivo de la situación política, económica y social. Colaboraron la Universidad Complutense, Patrimonio Nacional, Patrimonio del Estado, Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial y Euroforum-Escorial S.A. (que hizo en 1989 una importante ampliación de capital para hacer frente a todo ello).
En 1997 sus socios capitalistas consideraron que dirigía Euroforum de forma muy personal y le invitaron a que se fuera. Con 56 años tuvo que volver a empezar: conocía sus limitaciones, pero también podía analizar las necesidades sociales con mayor profundidad, así que no se fue a la competencia, sino que fundó Philantropos y más tarde Pilates, pues sabía que la salud y el bienestar general habían adquirido un protaagonismo absoluto. Salió adelante, una vez más, aplicándose a sí mismo lo que intentó transmitir a directivos de la empresa moderna: prever, planificar, organizar, dirigir y controlar, sin olvidarse de la intuición y la improvisación cuando la situación lo requiere.
Sus seguidores borraron su presencia y el espíritu de su proyecto, pero su alma permanece en la atmósfera del Euroforum. Como dijo Steven Jobs en la Universidad de Stanford en 2005: “Sin alma no hay nada”.




