El alano como símbolo de poder regio en la numismática

Carlos de Guinea.- En 1889 Luis Álvarez Catalá, quien fue director del Museo del Prado desde 1898 hasta 1901, pintó La silla de Felipe II en El Escorial, cuadro que ilustró el reverso de los billetes de cien pesetas entre julio de 1925 y abril de 1939 mientras que en el anverso figuraba una vista del Monasterio y la imagen del rey. La obra valió a su autor la primera medalla en el Premio Nacional de Bellas Artes, y en 1891 en el certamen de Berlín, repitió medalla de oro.
En este cuadro nos llama la atención la presencia al pie de la escalera y junto a la litera del monarca de un enorme perro tumbado pero atento a lo que acontece.
En este perro se ha visto un símbolo del poder supremo del rey Don Felipe y sin duda lo es. Pero también es interesante ver como en esta temprana época se recoge la presencia en nuestro territorio de perros poderosos y seguros de sí mismos junto al rey como un símbolo de majestad e incluso como Álvarez Catalá los sitúa mucho antes en pleno siglo XVI ¿Quiénes eran estos perros?
Estos perros que tienen sus raíces históricas con anterioridad a la construcción del monasterio son los temibles y fieles alanos o perros de presa españoles. Los que acompañaban a los españoles en sus expediciones a América, alcanzando algunos una destacada notoriedad como Becerrillo, el perro de Juan Ponce de León que además de percibir doble ración de comida llegó a tener el sueldo de un ballestero o su hijo Leoncico, el perro de Vasco Núñez de Balboa. Son muchas las historias que protagonizaron estos perros, pero por razón de espacio me limitaré a reproducir una cita de Fray Pedro de Aguado (1534) que refleja muy bien lo apreciados que eran: “llevaban unos perros consigo -los españoles-, los cuales, sintiendo el olor de los indios que estaban en la emboscada, fueron hacia el arcabucero y, sin osar entrar dentro, comenzaron a ladrar y descubrieron la celada”. Según cuenta ABC Historia, Cristóbal Colon dijo que no iría a ninguna parte sin ellos y que cada uno valía como 10 hombres.
En Europa, poderosos y respetados, acompañaron a los tercios españoles en los diferentes campos de batalla durante el reinado de los Austrias, siendo un auxiliar muy útil y fiel en las tareas de guarda y de guerra. De su troco descienden muchas razas modernas tan apreciadas como el Bóxer o los Bulldogs.
Por último, digamos que se han utilizado no solo como animales de guerra donde destacaron si no también como perros de caza mayor (también en América ayudaron a los exploradores a conseguir caza para alimentarse) o en festejos taurinos y ganadería, siendo capaces de sujetar un toro bravo sin causarle daño. Pero lo que la gente ha olvidade es que también en un tiempo fueron los perros que acompañaban a los serenos de Madrid.




