De fuente sin agua a ermita del santo

J. C. Sainz de los Terreros (Representante del Duendecillo Bolilla).- El próximo día 17, se volverá a celebrar una de las fiestas populares-, la primera del año-, con gran tradición y arraigo en este Real Sitio, y numerosa participación de gurriatos y foráneos; la Fiesta de San Antonio Abad.
Cando su Hermandad gurriata está celebrando el bicentenario de su fundación, el duendecillo del Monasterio ha rebuscado en su baúl mágico, notas y documentos relativos a su Ermita de la plaza de los Alamillos, y contar su curiosa historia, para recuerdo de algunos y conocimiento de otros, y de homenaje a sus protagonistas. La conoce bien, pues presenció cómo la construyeron.
Nos tenemos que remontar a una mañana fría, pero soleada, de finales de enero de 1825, en que uno de esos devotos del patrón de las mascotas y ganados, paseando por la plaza de los Alamillos, comprobó que la gran fuente-arqueta que mandó construir allí Carlos III, llamada Fuente Nueva, estaba abandonada, sin techumbre, y por descontado sin agua.
Esta fuente, durante muchos años, prestó un gran servicio, pues aquel lugar era muy transitado por la proximidad al edificio de La Compaña, –hoy Universidad María Cristina–, donde los monjes jerónimos tenían su gran almacén, y era constante el ir y venir de carros transportando las cosechas de las fincas compradas por Felipe II, y todo lo necesario para la vida de aquella numerosa, más de cien monjes, comunidad religiosa. Allí, en su amplia acequia, abrevaban las mulas y bueyes, y se refrescaban los campesinos y comerciantes, con el agua que manaba de sus dos grandes caños.
Vista la situación de la antigua fuente, al buen devoto del santo, se le ocurrió, ¡bendita ocurrencia!, que aquella arqueta que quedaba, de 18 pies cuadrados, unos 5,5 metros cuadrados, podía aprovecharse, para construir una ermita a San Antonio sobre ella.
Y sin dudarlo, Eugenio Muñoz, que así se llamaba el devoto, después de consultarlo con algunos más, decidieron escribir al Rey, para pedirle que se la cedieran.
Así lo atestigua el siguiente documento, que guarda Bolilla en su baúl mágico:
“Señor: los devotos de San Antonio Abad, en este Real Sitio de San Lorenzo, con nuestro acostumbrado respeto le exponen que deseosos de edificar una ermita en donde colocar la imagen de dicho santo, y habiendo hallado el sitio apropiado para tal fin, que es la arquilla de la Fuente Nueva, propiedad de vuestra Majestad,
la cual se halla inutilizada y sin la cubierta de pizarra, en el sitio llamado de Los Alamillos, inmediato a La Compaña del Real Monasterio, no pueden menos estos devotos de San Antonio Abad, que recurrir a su Soberano, por lo que a su Majestad, rendidamente suplican, tenga la bondad de cederles dicha arquilla, para que formando en ella la ermita, puedan, llenos de gozo, ver colocada la imagen San Antonio Abad en el referido sitio, que es lo que anhela su insaciable devoción a él. Esta gracia esperan conseguir de su Majestad, a que quedarán agradecidos, impetrando a Dios Nuestro Señor, dilate la importante vida de su Majestad y demás Real Familia, largas edades para felicidad de todos los vasallos.
Así lo ruegan en el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial, a siete de febrero de 1825. Señor, a los Reales pies de V.M. en nombre de todos los devotos, Eugenio Muñoz”.
El Monarca, Fernando VII, gurriato de nacimiento, acogió con gran cariño la petición, ordenando que, con rapidez, el Alcalde Mayor del Real Sitio, informara sobre lo solicitado.
Cumpliendo con lo mandado por el Monarca, con fecha veintiuno de febrero, apenas trece días después de la petición, Pedro Nava, Alcalde Mayor del Real Sitio. Informaba “que la arqueta que menciona, se halla completamente inutilizada para todo uso, y por lo mismo no hallo reparo para que Su Majestad conceda a estos devotos la gracia que solicitan, para que formando la ermita, den al santo titular, el debido culto que desean”.
A la vista de lo informado por el Alcalde Mayor, en apenas seis días, a través de su Secretaría de Estado, le comunicaba que “Enterado el Rey nuestro Señor, de la petición hecha por Eugenio Muñoz a nombre de los devotos de San Antonio Abad en este Real Sitio, se ha servido S.M. conceder a dichos devotos la arquilla de Fuente Nueva, a fin de que puedan hacer una ermita, para tributar al Señor el correspondiente culto y adoración. De Real Orden lo comunico a Vuestra Merced, para su inteligencia, cumplimiento y noticia a los devotos.
Dios guarde a V.M. muchos años. Madrid,27 de febrero de 1825”.
En este caso, las cosas de Palacio no fueron despacio, pues en tan solo veinte días, los devotos de San Antonio Abad, consiguieron la cesión de la arqueta, para construir su ermita, noticia que fue celebrada por todo el pueblo.
Con objeto de llevar a cabo tan importante obra con eficacia, rapidez y de forma organizada, el grupo de devotos acordó fundar la Hermandad, que actualmente cumple doscientos años. Con gran esfuerzo lograron que la bonita ermita se inagurara en la fiesta del Santo del siguiente año, y ahí sigue, para conmemorar el día de San Antonio Abad, para muchos, “San Antón gorrinero, de los Santos el primero”.
El duendecillo del Monasterio, desea a todos una Feliz Fiesta de San Antón, y como siempre, si este relato ha servido para pasar un buen rato, estará encantado de haberlo conseguido.




