De Cuelga Moros a Cuelgamuros (I El origen)

Carlos J. Zarco.- La historia reciente debería comenzar con la compra-expropiación de la finca de los marqueses de Muñiz y que como consta en el registro de la propiedad de San Lorenzo de El Escorial a partir de 1875, comienza a denominarse finca de Cuelgamuros, la que hasta entonces era conocida como monte de Cuelga Moros.
Pero y antes de estos hechos recientes y que cambiaron la vida de una finca de la sierra del Guadarrama. ¿Qué había ocurrido en la misma durante su historia conocida?
La historia reciente de la finca nos indica que era una finca rústica que la familia Padierna de Villapadierna dedicaba a coto de caza, hasta la guerra civil, y que pasó a ser parte del frente del Guadarrama debido a su cercanía con el Alto del León, punto de concentración de los combates en el frente del Guadarrama. Vecinos de San Lorenzo, entre los que se contaba mi abuelo Gervasio, nos contaron como iban a cazar a dicha finca, antes de la guerra, con la autorización de los Villapadierna y en la que abundaban conejos, jabalíes y otras especies en menor cantidad, como cérvidos y aves, y que bien podía hablarse de un importante coto de caza. Pero ¿y antes?
Esto nos hace remontarnos al libro de la Montería (1345), en la que se hace referencia al monte de Cuelga Moros, perteneciente a tierras de realengo de los Trastámara que edificaron una pequeña fortaleza en el siglo XIV, una torre almenada con algunas edificaciones adyacentes (El Campillo) en su zona más baja. Esta zona de la sierra del Guadarrama pertenecía al sexmo de Casarrubios de Segovia, hasta Valdemorillo. La cercanía de otras fincas con denominaciones similares, como la de Prados Moros, vienen a recordar la zona de reconquista segoviana en la Edad Media, sirviendo de referencia al nombre original de la finca de la que hablamos.
En un momento dado, junto con otras fincas y despoblada la zona, se convierten de nuevo en tierras de realengo y cazadero real, cuando Felipe II compra esta parte al Duque de Maqueda en 1597, quedando dentro de la Cerca Histórica en torno al Monasterio de San Lorenzo. Este es el uso que se da desde el reinado del Rey Prudente y sus sucesores. Así en el reinado de Felipe III se nos cuenta una cacería en la zona, en la que el rey sube desde Campillo al Malagón, persiguiendo la caza en dicho monte que se cita. No será hasta Carlos IV, el fundador de San Lorenzo como Real Sitio, cuando se acabe de consolidar la Cerca Histórica y siempre con el monte de Cuelga Moros en su interior.
Con la llegada de la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, comienzan a venderse fincas relacionadas con el Monasterio de San Lorenzo, entre las que se pueden contar la de Cuelga Moros que ya en 1875 aparece entre las propiedades de la familia Padierna de Villapadierna, Marqueses de Muñiz, y es entonces cuando se cambia la denominación de Cuelga Moros a Cuelgamuros, por error de transcripción, facilitar la misma o por “buenismo diplomático y político”, que ha sido en muchas ocasiones utilizado contra la realidad histórica de la denominación, hasta esa fecha, de las inscripciones con la denominación de Cuelga Moros.
Terminada la Guerra Civil, los vencedores están tomando la decisión de hacer un monumento en recuerdo de los caídos en dicha contienda y la búsqueda de el lugar adecuado tiene su resultado definitivo en la finca de Cuelgamuros que es considerada la idónea para dicho fin.
El registro de la propiedad de San Lorenzo de El Escorial inscribe dicha finca el 30 de abril de 1941, en la que se dice literalmente que “El Estado es dueño de la finca de este número, por título de expropiación, sin condiciones especiales…”.
653.483 pesetas con 76 céntimos tuvieron la culpa para el cambio de titularidad de una finca situada en el término municipal de San Lorenzo de El Escorial y cuyo propietario inscrito actual es la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Situada entre los 985 y 1758 metros de altitud y de una extensión de 1377 Ha, 13 áreas y 28 centiáreas, entre el monte Abantos y el Alto del León y de la que fueron segregados 20.000 metros cuadrados en 1999, para cementerio municipal de San Lorenzo de El Escorial.
El Decreto de 1 de abril de 1940 viene a cambiar la historia que comenzamos a contar desde esta primera crónica y que continuaremos, intentando acercar la historia de este territorio de San Lorenzo al momento actual.
El incidir en su denominación originaria hasta la denominación actual se lo debemos al P. Carlos Vicuña que en su libro publicado en 1929, Los minerales del Escorial, nos dice, “Los castizos nombres antiguos se van perdiendo deplorablemente y es preciso desenterrarlos del polvo de las bibliotecas y archivos o de la memoria de algún pastor octogenario antes de que se lleve al sepulcro el tesoro tradicional” y a Gregorio de Andrés que en su Toponimia e historia de la Montaña Escurialense nos han ilustrado sobre el tema y por que el cambio en la denominación de los lugares, sitios, calles etc. debe hacerse con el rigor que siempre debe guardar la historia y es lo que vamos a pretender, aunque nuestras expectativas sean altas.




