Cuando Isabel la Católica “revivió” en El Patio de Reyes

Las fotografías y algunas de las informaciones y datos que figuran en este relato, se han recogido de los archivos de la Fundación Juan March.
J. C. Sainz de los Terreros (Representante del Duendecillo Bolilla).- Y lo hizo hace 75 años, por “arte y gracia”, nunca mejor dicho, del gran espectáculo teatralizado de poesía y música que se creó, bajo el título de “ESTAMPAS ISABELINAS” (1), para conmemorar el V-CENTENARIO DE LOS REYES CATÓLICOS.
Y se creó, por iniciativa y con el genio creativo del gran gurriato de corazón, don Guillermo Fernández-Shaw, consiguiendo realizar este gran proyecto, gracias a la colaboración de los gurriatos y la colonia veraniega, tanto en los aspectos organizativos como participativos, al igual que se hizo en otros grandes acontecimientos de este Real Sitio.
Formó parte del programa de las Fiestas de San Lorenzo de aquel año, siendo Alcalde don Salvador Almela, consiguiendo un gran éxito y amplia repercusión en toda la prensa nacional, que lo calificó como “el acontecimiento teatral y poético más importante de todos cuantos se han celebrado en España, con ocasión del V-Centenario de los Reyes Católicos”, con adjetivos como “excepcional”, ”grandioso”, ”espectacular”…
Fue un ambicioso proyecto que salió adelante gracias a la importante colaboración oficial del entones Ministerio de Información y Turismo, Patrimonio Nacional, Comunidad Agustiniana, Ayuntamiento, siendo alcalde don Salvador Almela, y de las embajadas de los países hispano-americanos radicadas en Madrid.
El duendecillo ha sacado la amplia información que guarda en su baúl mágico sobre este gran acontecimiento, que lo disfrutó, situado en lo alto, junto a las estatuas de los Reyes pétreos, y lo cuenta en estas páginas, para recuerdo de algunos y conocimiento de otros, y para contribuir a la celebración de los 575 años del nacimiento de la Reina Isabel de Castilla, el próximo 22 de abril.
Fue patrocinado por la JUNTA DE COFRADÍAS DE SEMANA de este Real Sitio, y su celebración en el Patio de Reyes fue idea del Prior del Monasterio, Padre Luciano Rubio, aprobada por el Administrador del Patrimonio Nacional, Coronel Ortega.
Se llevó a cabo, con un gran y perfecto montaje escénico, con valioso mobiliario, históricos tapices y numerosas plantas, todo cedido por Patrimonio Nacional. Dato curioso e importante: en la escena del fallecimiento de la Reina, las ricas telas que cubrían su lecho de muerte, eran las que realmente lo cubrieron en su día.
La “COMPAÑÍA DE AMIGOS DE LOS QUINTERO” se puso en marcha, y a pesar del poco tiempo con que contaban para su planificación, organización, gestiones, permisos y ensayos, lograron crear el gran espectáculo.
El reconocido gurriato, don Alfredo del Moral, se ocupó de la Escenografía y Decoración, mientras que Don Xavier Cabello Lapiedra, gran gurriato de corazón, se responsabilizaba de la Dirección Artística, y Pedro Martín Garcimartín, también gran gurriato, se encargó de la Dirección de los Servicios de Atalaje Escénico, con la nada sencilla tarea de mover a cientos de actuantes, mientras que el gran escritor teatral, asiduo veraneante, Luis Tejedor, fue el Apuntador. Con este gran equipo de colaboradores, el proyecto no podía fallar.
Nada se dejó a la improvisación. La música fue tema del gran Maestro Don Manuel Parada, Director Musical del Teatro Español de Madrid, también asiduo veraneante en este Real Sitio, mientras que el Maestro Organista, Padre Samuel Rubio, la hizo llegar con el sonido de los órganos del Monasterio, por primera vez, hasta el Patio de Reyes, gracias a la magnífica instalación microfónica, realizada por Radio Nacional de España. Las marchas solemnes y heroicas interpretadas, dieron gran majestuosidad al espectáculo.
Una a una, y de forma personal, se consiguieron reunir las banderas de los países hispanoamericanos, que formarían parte del acto final, la mayoría de ellas prestadas, con devolución posterior.
Se alquilaron miles de sillas, se imprimieron las entradas y los programas, se realizó el “casting” de actores principales, secundarios y figurantes, –fueron más de doscientos– se eligieron sus vestimentas… ¡todo en tiempo récord!
Y del tema fundamental, el GUIÓN TEATRAL o LIBRETO, se ocupó don Guillermo Fernández-Shaw. Se trataba de abarcar en él, la vida de la Reina Isabel la Católica, desde su nacimiento hasta su muerte, para lo cual, don Guillermo, recogió, ordenó y refundió, varios momentos de diferentes obras teatrales, de autores antiguos y modernos, y las enlazó, poéticamente, por medio de composiciones que el mismo se ocupó de recitar, que iban uniendo las sucesivas escenas y situando al público ante las siguientes, con cambios de sencillos decorados.
Fueron las llamadas “ESTAMPAS ISABELINAS”, que en número de catorce, formaron parte del espectáculo: 1ª El sueño de Isabel, 2ª La Princesa heredera, 3ª El mejor mozo de España, 4ª Ginés, mozo de mesón-Las cuatro de Lope de Vega, 5ª Las Flores de Aragón, de Marquina, 6ª El cortejo de los pajes, 7ª ¡Al arma, Segovia, al arma!, Las dos de Rodríguez Rubí, 8ª El Gran Capitán, de Marquina, 9ª-El cerco de Santa Fé de Lope de Vega, 10ª Las joyas de la Reina, de Rodríguez Rubí, 11ª El Nuevo Mundo, de Marquina, 12ª Esperanzas reales, de Guillermo Fernández-Shaw, 13ª Santa Isabel de España de Mariano Tomás y 14ª Claúsulas del testamento, versión en verso de Matilde Ribot de Montenegro.
Ya estaba todo preparado para que comenzara el espectáculo, y lo hizo el sábado 18 de agosto a las seis de la tarde de 1951, habiendo pasado con éxito, la correspondiente “censura” por parte de la Dirección General de Cinematografía y Teatro.
El Patio de Reyes presentaba un aspecto espectacular, con el aforo al completo, a pesar de que el precio de las entradas no era barato para aquella época: 30,20,10 y 5 pesetas, según lugar y comodidad. Las más baratas eran de pie.
Conforme al programa, empezó con un Preludio Musical, seguido por un Prólogo, titulado “Amanecer en Castilla”, para, sin pausa, iniciar la puesta en escena de las 14 “ESTAMPAS ISABELINAS”, distribuidas en tres actos, con cambios de decorados entre una y otra, y siempre acompañadas por los sonidos musicales previstos para cada una de ellas, resonando en el Patio de Reyes de manera muy especial.
Se vivió un gran momento durante la representación de la última Estampa, “Claúsulas del Testamento”. Una comitiva especial, en forma de desfile, entró en el Patio de Reyes desde la Lonja, portando las banderas de los países hispanoamericanos invitados, como homenaje a la Reina, mientras sobre su lecho de muerte endoselado, se abría una ventana, apareciendo, con potente iluminación, el gran Cristo de Benvenutto Cellini, recibiendo una larga ovación por los miles de asistentes.
Después de casi tres horas, se puso punto final a este grandioso espectáculo, apareciendo en el escenario todos los participantes, para recibir el agradecimiento y reconocimiento del público con largos aplausos.
El duendecillo también guarda la relación de todos participantes y el personaje que interpretaron, que lo hicieron como verdaderos actores, pero considera que sería muy largo el nombrarlos, y seguro que se le olvidaría de alguno. Muchos de ellos, eran reconocidos gurriatos y veraneantes.
No solo se logró un gran éxito artístico, sino también económico. Los ingresos fueron 27.415 pesetas, básicamente por la venta de entradas –más de 3.000– y de los programas de lujo editados.
Los gastos fueron numerosos, siendo los más elevados los relativos al alquiler de las sillas –2.000 pesetas– y al de las numerosas vestimentas y calzado de época, barbas, pelucas, maquillaje…. –11.145 pesetas–, alcanzando una cifra total de 24.691 pesetas, a pesar de lo cual se consiguió un superávit de 2.724 pesetas, que fueron a las arcas de la Junta de Cofradías.
Este gran evento, forma parte de los numerosos acontecimientos teatrales, poéticos y de recreaciones históricas, que han tenido lugar, durante siglos, en este Real Sitio, y de los cuales, el duendecillo Bolilla, se ocupa de recordarlos o darlos a conocer en esta publicación, deseando que su lectura, haga pasar un buen rato. Confía en que así sea.
(1) Las fotografías y algunas de las informaciones y datos que figuran en este relato, se han recogido de los archivos de la Fundación Juan March.




