Carolus: el dólar español más importante del mundo hasta mediados del XIX

Marta Martín Worm.- El conjunto de edificios que forman las Cocheras del Rey fue mandado construir por el Rey Carlos III en 1771 para cubrir las necesidades de transporte de personas y equipajes de la corte durante sus jornadas en El Escorial.
Actualmente está compuesto por la Casa y Cuadra del Regalero, la Casa de los Oficios del Viaje y un patio central y su interior alberga una rica y variada colección de coches, enseres de viaje y otras piezas desde el siglo XVI hasta el XIX, como son carruajes, sillas de mano, trineos, literas, instrumentos de los oficios del viaje y de las caballerizas, libros, mapas, planos, grabados, pinturas, objetos de posta, embalajes, equipajes, uniformes, etc.
Aunque los edificios se restauraron en 1989 y la Colección se abrió al público en 2005, desde entonces han sido muchas las piezas que se han ido incorporando a la misma y de hecho en la actualidad continúa habiendo nuevas incorporaciones.
Actualmente los coches, carros, sillas de manos y trineos son minoría en el conjunto de la Colección, si bien alcanzan el número de treinta y siete incluyendo ocho que son para uso infantil o de juego.
Son muchas las curiosidades que se pueden ver en esta colección: muebles de viaje con varios usos que parecen salidos de un Ikea dieciochesco como mesillas-bidé o sillas-retrete, cornamusas de posta, las ordenanzas municipales de San Lorenzo de 1890, el modelo de retrato de Carlos III de 1770 para las monedas de oro o la máscara mortuoria de yeso de Napoleón Bonaparte, entre otras piezas curiosas.
Con estas piezas de ámbitos tan variados, este museo trasciende el ámbito local y nos sumerge de lleno en la historia de España y el mundo de los viajes y sus oficios durante los siglos pasados, cuando el medio de transporte de personas, mercancías y noticias era la fuerza de los animales de montura y tiro.
Una colección que pretendemos ir descubriendo con muchas curiosidades albergadas en estos dos edificios históricos escurialenses, como lo es el “Retrato de Carlos III para la moneda de Reales de a Ocho, también llamada Carolus o dólar español” realizado por Tomás Francisco Prieto (1716-1782).
La reforma monetaria realizada por Carlos III en 1772 que cambió el diseño del dólar español sustituyendo la antigua imagen de Hércules y los Pilares por su perfil regio, propició que el Carolus (dólar de Carlos III) fuera reconocible y uniforme, lo que unido a la calidad de la plata y el oro provenientes de América, facilitó la confianza en esta moneda que llegó a dominar el comercio siendo la moneda de pago de las transacciones mercantiles no solo en América sino también en Asía y África y que el valor de la misma perdurara hasta principios del siglo XX en muchas regiones del mundo.
Para las monedas de oro se eligió el modelo expuesto en la Colección para todas las cecas, con peluca, manto, coraza y toisón sobre la vestimenta.
Con el final del Imperio Hispánico, los Spanish Dollars mantuvieron su poder competitivo, siendo la moneda reserva que se atesoraba en China, India y Medio Oriente, y la moneda más universal hasta mediados del siglo XIX. Incluso hasta finales del siglo XIX tuvo un notorio papel en Oriente.
La libra esterlina superó al dólar español como divisa de referencia occidental durante parte del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, pero aun siendo el Imperio Británico el poder dominante en ese periodo, los ingleses tenían que tragarse su orgullo en las negociaciones con los países de Oriente y así resulta ilustrativo el caso de Singapur, en que el gobierno británico logó en 1819 el acuerdo por el que este enclave se convertía en puerto libre británico a cambio del pago anual a las autoridades locales de 8.000 Spanish Dollars.
En Estados Unidos los Carolus fueron moneda de curso legal hasta 1857.
Podemos, por tanto, concluir que los Carolus o dólares españoles de Carlos III, fueron moneda reserva y divisa de referencia en Europa, América, Asia y norte de África, la primera divisa universal y por tanto la moneda más importante del mundo hasta mediados del siglo XIX siendo usada en las transacciones comerciales como moneda de intercambio.




