Caminos e históricas hospederías de la Sierra de Guadarrama

Entrevista con Gonzalo Palacios Lé Blé
ADRIANA RAMÍREZ FÉ.- La librería Azorín viene acogiendo a quien así se lo pide una serie de presentaciones de libros y charlas informales en torno a la literatura, todos los jueves por la tarde. Este mes, nos hemos encontrado a Gonzalo Palacios Lé Blé, que presentaba su primera obra ”Antiguas hospederías por la Sierra de Guadarrama. Localización e historia de las ventas, fondas, paradores y posadas a orilla de los caminos históricos serranos”. Un libro que invita a pasear a quienes prefieren no levantarse de su butaca y disfrutar del paisaje y las curiosidades a través de las letras, y también a quienes prefieren explorar las cosas per se.
Con él nos adentramos en nuestros caminos serranos para descubrir, entre otras, cosas curiosas como que los Jerónimos de El Escorial, además de dedicarse a las labores religiosas, contaban con propiedades lucrativas que cumplían la función de ayudar a los caminantes en esas distancias eternas tiempos ha -a pie, a caballo, carro o diligencia-, pero, también contar con una herramienta económica de prosperidad.
Hemos hablado con este escritor en su primera aventura con las letras escritas para conocer por qué, jubilado ya y perteneciendo al mundo de las más puras ciencias, acaba cogiendo papel y pluma para dejarse convencer por la historia de una época y bautizarse en el mundo de las letras.
¿Por qué acaba un madrileño afrancesado viviendo en la Sierra y escribiendo sobre el mundo de los caminos y sus históricas hospederías?
Mi padre era un gran amante de la sierra, de hecho, fue uno de los primeros socios de Club Alpino de Cercedilla. A menudo veníamos a la Sierra los fines de semana para realizar excursiones, en las que me iba haciéndome fijar en pequeños indicios que se encontraban en el camino de restos arquitectónicos de antiguas ventas y contándome historias y leyendas que en estos lares habían ido pasando boca a boca. Una vez me jubilé, aun siendo bioquímico y no teniendo mucho que ver, retomé esos recuerdos con mi padre y decidí echarme a andar y a investigar. Pronto empecé a escribir un blog sobre antiguas edificaciones que iban desde puentes y caminos romanos a la torre del telégrafo…
Pero, de todos los vestigios, ¿por qué las hospederías? ¿Qué te inspiran?
Las hospederías no dejan de ser un elemento esencial de los caminos históricos, especialmente en la Edad Media. Ten en cuenta que antiguamente cualquier viaje no era como ahora que en una o dos horas te trasladabas de una provincia a otra. Los viajes se hacían a pie, en burro, a caballo, en pesados carros y, luego ya, en diligencias, nacieron los servicios postales… En esos viajes eternos se hacían necesarios puntos de descanso seguros, porque había bandidos, saqueos… Y esos puntos de descanso –fueran ventas, ventorros, ventorrillos, hospederías, posadas o paradores, cada una con su tipología, ubicación y el servicio que prestaba, ya que los había de muy distinta índole y lo explico en el libro–, te podías encontrar un sinfín de situaciones que van desde las vivencias de grandes viajeros a escenas costumbristas y familiares que te dejan ver cómo se vivía y cómo era una parte de la sociedad de la época. Porque, en definitiva, estos alojamientos tenían tras de sí un papel muy importante en la época medieval y, lamentablemente, las hemos tenido históricamente muy olvidadas, hasta el punto que en la gran mayoría de los casos tan solo quedan unas piedras, si no han desaparecido y sabemos de ellas más testimonialmente que otra cosa, y las pocas han sobrevivido al paso y cambio de los tiempos han sido muy modificadas.
Si esto es así, ¿Cómo has podido marcarla en los recorridos por los cinco caminos históricos que recorres en tu libro?
Es un trabajo de mucho estudio y documentación porque, al final, sólo están en los mapas, en pinturas y grabados, y en los relatos de viajeros. Pero, realmente, que las puedas ver, apenas hay. Sin embargo, con ese material sí he encontrado vivencias importantes. Y además hay relatos de viajeros que dicen cosas muy interesantes. Vivencias en las ventas, posadas o lo que sea. Vamos relacionado, lógicamente, este tipo de instalaciones en lo que son los caminos históricos. Ten en cuenta que, pese a todo el trabajo que ha llevado, no se trata de un trabajo de investigación, sino más bien de divulgación de las vivencias de los caminantes, de los viajeros, en una época concreta que les pasaban cosas que, ahora, ni nos lo podríamos imaginar.
Entre los legajos a los que has tenido acceso, ¿has encontrado algún testimonio que te haya llamado la atención?
Si, algo además poco usual. Un hispanista estadounidense que habla sobre dos viajes que realizó por España, lo cual ya de por si resulta extraño… Y en los dos viajes pasó por Guadarrama e hizo noche. La primera durmió en una venta, de la que describe en qué consistió la cena, el tipo de gente que pernoctaba allí, cómo era el ventero, la mujer del ventero y la hija del mismo, de la que se quedó prendado… La segunda noche señala que durmió en el parador de Vingencia. Pero ¿dónde se encuentra esa venta de Guadarrama? El problema es que nadie ha conseguido saberlo. En Guadarrama, todo lo que es el archivo quedó destruido con las guerras de la independencia y civil, con lo cual no hay nada. Pero la venta, más o menos, sé por dónde estaría, en cambio sobre el parador hay no sé cuántas hipótesis. Una está en la parte norte del pueblo, otra dice que está en la parte sur, otra en la parte oeste. Bueno, también es en función un poco de los caminos.
Por eso has ordenado la historia de estas edificaciones a partir de los caminos históricos.
Claro, claro. Porque me parece que es más práctico. Este libro, en el fondo, lo puedes leer tranquilamente en tu butaca y viajar con tu imaginación o bien cogerte el libro e ir a recorrer estos caminos, porque vienen las coordenadas de cada una de las ventas, de cada una de las hospederías. Está el Camino Real de Castilla, pasando por Alto de León. Está el camino de Tabladas y el que iba por el Alto del León, con todas las ventas que hay en uno y otro lado. Está el puerto de la Fuenfría, en donde se encontraba una antigua casa romana y demás. Luego está el puerto de Navacerrada, el antiguo puerto de Navafría, Somosierra…
¿Cuánto tiempo te ha llevado ordenar todo esto?
(Ríe) Teniendo en cuenta mi procedencia científica… El libro lleva todas las referencias documentales, entre otras cosas porque referenciando las cosas puedes animar al lector a optar por ir a la fuente original de las cosas, que es documentación pública, mucha de la cual se accede a través de Internet, bien a través de la web de la Biblioteca Nacional Digital, o la Biblioteca de Castilla y León…, para que se pueda consultar.
Es curioso porque invitas a soñar a quien, pues, a lo mejor no tiene tiempo o no puede moverse. Es una forma de viajar…, pero también invitas a algo muy interesante, que es a motivar la curiosidad de las personas sobre esta pasión que tienes tú.
Efectivamente. De hecho, es uno de los objetivos. Lo digo en el libro: uno de los objetivos es que la gente se anime, incluso, a investigar y a descubrir más cosas. Porque, evidentemente, uno no va a poder cubrir todo, ¿no? Y sobre todo para que las hospederías, las pobres, no caigan en el olvido. Porque eran importantísimas: eran los puntos de encuentro de muchas actividades económicas, por supuesto, la ganadera, la trashumancia, la mercadería; también, incluso, la plítica. Porque en muchas de las hospederías que había por aquí, por la sierra, estuvieron los carlistas, por ejemplo, las tropas napoleónicas o, incluso, hay indicios de que estuvo el mismo Napoleón.




