APROXIMACIÓN AL DESARROLLO URBANO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL (I) En los siglos XVI y XVII

Luis Rodríguez-Avial Llardent.- El arranque de esta historia: motivo, fines y lugar elegido. Tanto los historiadores, como todos los que admiramos el monasterio de San Lorenzo de El Escorial, situamos el punto de arranque de aquel desarrollo en la construcción de esta magna obra por decisión del Rey Felipe II. Se suele citar la victoria de los tercios españoles en la batalla de San Quintín (10 de agosto de 1557) como el hecho que movió al monarca a promover su erección. Sin embargo, también se conoce que ya durante las primeras décadas de su reinado bullía en su cabeza el deseo de disponer de una significativa edificación que aunara varios objetivos:
Apoyándonos en el histórico libro de Fray José de Sigüenza titulado Fundación del Monasterio de El Escorial, y atendiendo al contenido de su “Discurso I El principio, los motivos y fines que el Rey Felipe tuvo para edificar el monasterio de San Lorenzo y entregarlo a la Orden de San Jerónimo… estando en Flandes… llególe… la nueva triste (noticia) del fallecimiento de su padre el Emperador Carlos V… y con ello propuso y cerró del todo en su pensamiento que el templo fuese un monasterio, que juntamente fuese sepultura digna de un tal Emperador y padre, y una Emperatriz tal como doña Isabel, su madre, y que después lo fuese suya, de sus carísimas mujeres e hijos; y aunque es verdad que él desde sus primeros años había tenido particularísima devoción a la Orden de San Jerónimo, no se puede negar sino que haberla escogido su padre para acabar el último tercio de su vida, y estar en ella sepultado, le fue gran despertador para revolverse del todo en sus intentos”.
Para elegir el lugar de la construcción se desarrolló un proceso de estudio de diversos posibles sitios, al norte y sur de la sierra, por parte de una comisión de expertos designada por el propio Rey (que no vamos a detallar por exceder del propósito de este artículo). Finalmente escogió, tras visitarlo, el lugar que consideró más oportuno para la misma, cuya sucinta descripción extraemos del contenido de los capítulos I y II de la segunda edición corregida y aumentada del libro titulado Historia de San Lorenzo del Escorial, escrito por el entonces Cronista Oficial del Real Sitio, Gabriel Sabau Bergamín. Nos interesa la misma pues también en ella se encuentra el origen de los suelos que han ido interviniendo en la conformación del desarrollo urbano de San Lorenzo de El Escorial.

Dice Sabau que fue el propio Felipe II… el verdadero descubridor del cerro de Blasco Sancho, un otero perteneciente al sesmo de Casarrubios, en las proximidades de la aldea de El Escorial. Por ello recogemos un interesante esquema gráfico (1), descrito literariamente de la siguiente forma.
De ellas, Campillo, Monesterio, La Fresneda (hoy la Granjilla) y La Herrería en la que se construyó el Monasterio, formaron parte de las cinco fincas, incluida el Quexigal (en la provincia de Ávila), adquiridas por Felipe II para dotar económicamente a aquel de las necesarias rentas para su mantenimiento económico. A destacar también que en la denominada en el esquema gráfico como Ejido se asentaba la aldea conocida como El Escorial (hoy la villa de El Escorial).
La construcción del Monasterio
A principios de abril de 1562, según nos cuenta Fray José de Sigüenza, se comenzó a desmontar y quitar la jara de todo el contorno, donde había de señalarse y elegir la planta y a continuación mandó su majestad que se acordalase el sitio y se pusiesen las estacas por donde habían de abrirse los cimientos. A continuación, se tiró la línea de Levante a Poniente, que llaman los cosmógrafos de longitud, pareciéndole bien al arquitecto, Juan Bautista de Toledo, para que la casa no mirase tan puntualmente al Mediodía que no tuviese un grado poco más de declinación al Oriente, porque el paño y perfil de Mediodía, donde había de ser la principal habitación de los religiosos y del aposento real, gozase más presto del sol en el invierno, que era lo que más entonces se temía en este sitio.
Es interesante hacernos eco de esta precisión en la orientación definitiva del Monasterio, por cuanto define no solo los ejes orientadores de este sino también, al menos, los de los primitivos desarrollos urbanos, que se produjeron a lo largo del siglo XVII como veremos en el artículo siguiente. (La dirección este-oeste se define físicamente en La Lonja mediante dos señales que pueden observarse perfectamente).
El 23 de abril de 1563, según indica Fray José de Sigüenza (página 24 de su libro), le pareció a Juan Bautista de Toledo que era ya tiempo de comenzar la fábrica y asentar la primera piedra, fundamento de todo el cuadro y planta, lo que se hizo en la línea y perfil que mira al mediodía, que es ahora debajo del asiento del Prior en el refectorio, en la mitad de aquel lienzo o fachada. No pudo asistir a este acto el Rey como nos informa Fray José. Pero si estuvo presente, 20 de agosto de 1563, en el asentamiento de la primera y fundamental piedra del templo con la solemnidad y ceremonias santas que la Iglesia tiene determinadas.
Mencionaremos a continuación todo lo referente a la conclusión de las obras, indicando las correspondientes fechas, comentando los usos a que se fueron destinando las distintas partes del Monasterio (seguiremos para ello la información y descripciones recogidas en libro de Fray José de Sigüenza) pues iremos viendo como aquellos tuvieron gran significación en orden al histórico desarrollo urbano posterior de San Lorenzo de El Escorial.
Fray José nos comenta que, en el mes de agosto de 1584, se subieron las seis figuras o estatuas grandes de los reyes del Testamento Viejo, que están sobre los pedestales del segundo orden de la fachada de la iglesia, obra de Juan Bautista Monegro…, gran escultor… y en septiembre siguiente de este mismo año 1584 se puso la última y postrera piedra de todo el cuerpo y cuadra de esta casa, en lo que toca a cantería. Está asentada en la cornija del pórtico o patio; delante de la iglesia tiene una cruz, aunque desde abajo no se percibe, más encima de ella, en el mismo empizarrado, está hecha de suerte que la punta baja de la cruz señala cuál es la piedra.
Los usos albergados en el conjunto monumental del Monasterio que tendrían incidencia en la historia del desarrollo urbano posterior
El conjunto arquitectónico que conocemos como Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, a la conclusión de sus obras, albergaba, o iba a albergar, los siguientes usos:
- La gran iglesia central bajo la advocación de San Lorenzo, en recuerdo del triunfo de los tercios españoles en la batalla de San Quintín (Francia) producido el 10 de agosto de 1557, fecha en que la iglesia conmemora todos los años a este santo.
- El palacio real de Felipe II y de los Austrias posteriores, así como el que a partir del siglo XVIII ocuparon los Borbones.
- El panteón real de los miembros de la dinastía de los Austrias y más tarde de la de los Borbones
- El convento de los religiosos, a cuyo cuidado habría de quedar todo el conjunto, primero los jerónimos y más adelante, como veremos, los agustinos. Integrado y arquitectónicamente adherido a él se construyó el edificio conocido por los Corredores del Sol o Galería de Convalecientes, del que también forma parte la Botica, rematada con un paso elevado desde esta hasta la Casa de la Compaña, todo ello obra del arquitecto Francisco de Mora, construcción anterior al final de siglo. De este paso dice la doctora en Historia del Arte por la UCM Gloria Martínez Leiva, en uno de sus textos, que su sobria arquitectura jónica se ve animada por los siete arcos, en la planta baja, que dejan abierto el paso de la carretera que une San Lorenzo con otros pueblos de la comarca. Y Sigüenza describe así esta galería: Tiene poco menos de 100 pies de largo, atravesando el camino ordinario para estos pueblos de la comarca (y, añado, permitiendo en el siglo XX, como veremos en un posterior artículo, la construcción de otro barrio del desarrollo urbano de San Lorenzo conocido por el nombre de los Alamillos).
- El colegio para la formación de los religiosos, posteriormente reconvertido en colegio privado de educación general al servicio de la población (hoy Real Colegio Alfonso XII).
- La excepcional biblioteca, cuya extraordinaria calidad fue consecuencia de la decisión de Felipe II de enviar por toda Europa a diversos e importantes próceres (entre ellos Arias Montano) cuya misión era obtener ejemplares de los más significativos libros que circulaban por aquella época.
Desde siempre me ha gustado imaginar cómo sería la imagen del Monasterio que se encontraría un visitante (seguro que muy pocos en aquel tiempo) cuando, al ir ascendiendo por la cuesta de llegada desde la aldea del Escorial, se enfrentara de pronto a la visión global, en primer plano, de aquel monumental edificio granítico. Una inmensa “mole de piedra granítica tallada” en un entorno vacío y con un fondo de media montaña sin vegetación y con rocas en la parte alta de lo que hoy llamamos el monte de la Jurisdicción y su prolongación en el monte de Abantos.
Edificaciones en el entorno próximo al Monasterio y con dependencia funcional de este cuyos usos tendrían transcendencia inevitable en el desarrollo urbano posterior del pueblo de San Lorenzo.
Estos usos requirieron, desde los primeros momentos de su implantación y para su buen funcionamiento, de muchas personas, profesionales y servidores, tanto para este como para su mantenimiento y conservación, que, en muchos casos, arrastraban el crecimiento y desarrollo de sus familias, las cuales demandaban atenciones crecientes en el tiempo, entre las cuales la primera sería el lugar donde residir y ello habría de ser en las proximidades del Monasterio. No era posible pensar que esa población pudiera hacerlo en la aldea de El Escorial y acceder a este a más de tres kilómetros de distancia y mediante una notable pendiente cuesta arriba. Distinguiremos dos conjuntos de edificaciones construidas en la década final del siglo XVI:
- La Casa de la Compaña, ya mencionada, conjunto arquitectónico también proyecto del arquitecto Francisco de Mora, dedicada, como señala Martínez Leiva, a albergar, en un solo edificio, todo el almacenaje, servicios y animales de la comunidad jerónima… construido entre los años 1590 y 1597, requirió la traza de un camino, perpendicular al comentado en el párrafo anterior, al crear la fachada lateral a poniente de aquella. Este camino terminaría en el espacio conocido posteriormente como plaza de San Antonio de los Alamillos. Al fondo de ésta, como se comentará más adelante, existe una ermita bajo la advocación de San Antonio Abad (conocida como San Antón), construida hace doscientos años, entorno a 1825, razón por la que estos días se está conmemorando su segundo centenario. Desde dicha plaza, ya en el siglo XX, una calle habría de permitir su conexión con el centro del pueblo de San Lorenzo a través de un nuevo eje urbano que analizaremos más delante.
- En definitiva, que esta especie de “pedúnculo”, que arranca hacia el Norte del Monasterio en la torre del Prior, formado en conjunto por la Galería de Convalecientes, la Botica, el paso elevado y la Casa de la Compaña sería, de cara al futuro, el punto de partida de una de las áreas a destacar en la historia del desarrollo urbano de nuestro pueblo.
- Finalmente hemos de recoger, en este listado de actuaciones en torno al Monasterio dentro del siglo XVI, las dos primeras Casas de Oficios, proyectadas por el arquitecto Juan de Herrera (1530-1597) al Norte de la explanada que rodea al Monasterio, y dirigidas las obras por el arquitecto Francisco de Mora.
Esa necesaria búsqueda de lugar de alojamiento para un conjunto importante de personas de servicio, que no cubría la Compaña, es el que se instalará en las llamadas Casas de Oficios. Ha de tenerse en cuenta que en el momento de “acordalarse” el sitio para empezar las obras, operación a la que nos hemos referido anteriormente, así como su correspondiente explanación, esta resultó notablemente mayor en superficie que la que ocuparía el Monasterio, quedando un amplia zona vacía al Noreste y Sureste de aquel donde se implantaron los “chamizos” para almacenar las herramientas y materiales de construcción, así como de servicio para los obreros y especialistas en diferentes tajos de obra (pueden verse en el grabado anónimo datado en torno a 1576). Desaparecidos aquellos, una vez finalizadas las obras, se disponía pues de un notable espacio para crear una gran “lonja” y también “arrancar” las primeras edificaciones del desarrollo urbano de lo que habría de ser el pueblo de San Lorenzo de El Escorial.
Las denominadas Casas de Oficios del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial fueron en total tres, conocidas como primera, segunda y tercera y ocuparon el límite situado al Este de la “lonja”. La primera y segunda proyectadas y construidas por el arquitecto Juan de Herrera (1530-1597), concluidas respectivamente en 1587 y 1596, en tanto que la tercera se la debemos al también arquitecto Juan de Villanueva y lo fue entre 1785 y 1797. Dejando para otro artículo que contemple, más adelante, el panorama urbano de San Lorenzo unos doscientos años más tarde, nos centraremos ahora en el análisis urbanístico de aquel a partir de las primera y segunda Casas de Oficios. Tomaremos el comentario de la Wikipedia al respecto por considerarlo acertado: Aunque las dos casas están separadas físicamente… constituyen una edificación concebida de forma unitaria, y fueron… construidas a la vez que el Monasterio, dentro de la misma Traza Universal, y así aparecen en todos los planos. Originalmente surgieron por la falta de espacio en el Monasterio para acoger todas las dependencias palaciegas, y por la necesidad de separar a los animales del recinto sagrado del Templo y el Convento, principalmente de los caballos y carruajes.
Las dos Casas de Oficios quedaron ubicadas entre La Lonja y la calle de los Doctores (hoy Floridablanca) y separadas por la de Grimaldi cuyo trazado presentan una fuerte pendiente cuesta arriba. El correspondiente desnivel frente a la fachada este del Monasterio se salva mediante el recurso de que el nivel del piso principal desde la lonja sea la planta baja por la calle Floridablanca.
Obsérvese la coincidencia de planteamiento con la Casa de la Compaña, así como el hecho de que ambas edificaciones se ubican en los extremos del espacio vacante llamado a ser La Lonja, concretamente en la diagonal que los relaciona. Alguien tenía ya en su mente el papel primordial de aquella en el arranque del espacio urbano que estaba naciendo como futura población de San Lorenzo de El Escorial.
La ciudad como equilibrio de Territorios: Equilibrio entre Territorios Simbólicos (podríamos decir representativos o emblemáticos), Pragmáticos (protagonizados por el orden) y Lúdicos (con carácter recreacional). Equilibrio entre territorios abiertos y cerrados. Equilibrio entre Territorios públicos y privados…; pero equilibrio siempre, entre Territorios reconocibles y aprehensibles por la cultura individual y colectiva de la comunidad…En el devenir histórico, los núcleos urbanos han sufrido y seguirán sufriendo fuertes transformaciones; pero cuando estas han supuesto la eliminación total, o casi total, de algunos de sus Territorios protagonizados por el orden representativo recreacional, el tejido urbano ha iniciado su proceso de descomposición, su esclerosis. Julio Vidaurre en La ciudad y los espacios urbanos de San Lorenzo de El Escorial.
Ya hemos comentado que la Casa de la Compaña “arrastró” la creación de un camino o calzada para definir su fachada a poniente; pues bien, la arquitectura de las Casas de Oficios (primera y segunda y también más tarde la tercera) habrán de hacer frente al acusado desnivel topográfico creciente y existente en el borde de la explanada de la futura lonja, en sentido ascendente y dirección sureste en la ladera de las colinas topográficas con las que aquella limita. Ello obligó a los arquitectos a la creación de una calle posterior, elevada una planta respecto de la citada explanada, así como a definir un paso transversal de importante pendiente entre ambas, amén de un puente sobre un arco que albergaba el tránsito peatonal entre aquellas. De esta forma las dos Casas de Oficios presentan tres plantas a La Lonja y dos a la calle posterior que pronto, a finales del siglo XVII, se conoció ya como Floridablanca, tal como veremos más adelante. Esta calle dispuso en seguida, en el siglo XVII de espacios sin edificación con carácter de plazas y en la ubicada más al norte acabó construyéndose las primera Casa Consistorial.
Con el paso del tiempo esta calle posterior adquirió mucha vida al ser utilizada como lugar de tránsito y paseo, así como de penetración hacia nuevas calles con edificación de viviendas y tiendas en los bajos, en principio paralelas a la anterior, aunque según se iba superando la cota del pavimento, en alguna medida disminuyó el orden general, por el que se había apostado en origen, a causa de la topografía. La siguiente calle (conocida desde hace tiempo como del Rey) fue esencial en el desarrollo de San Lorenzo, pues históricamente ha albergado las tiendas dedicadas al comercio en general y en la que, más al norte, nació en su día el Mercado Municipal.
Sin embargo, debe recordarse que el crecimiento de San Lorenzo se produjo de forma pausada y contenida a lo largo del siglo XVII y primeras décadas del XVIII: y que habrá por tanto de esperarse al tercio final de este último para volver a contemplar un cierto renacimiento de la población. Y no debe sorprendernos esta pausa, pues a partir de 1700 se producirá el cambio de Dinastía, y a los Reyes Austrias, muy austeros, les sucederán los Reyes Borbones que tenían otra mentalidad.





